¡TEREQUES DE LA HISTORIA!

 

Entre el ser y el parecer hay la misma diferencia que entre la noche y el día. La revolución pequeño burguesa de Correa no sabe que inventar para parecer auténtica revolución. Es como si Correa y sus Correa Boys se hubieran aprendido la música, pero no la letra revolucionaria. Se han pasado siete años amenazando con cambiar el país y no han hecho más de lo que cualquier gobierno sensato de la vieja partidocracia hubiera podido hacer.

No me alcanza la memoria para enumerar las mil y un pendejadas que la revolución ciudadana ha propuesto con más ruido que contenido. Van desde el orgasmo de la mujer hasta esta última del generalato de don Eloy. La Historia para Correa parece ser la necesidad de desempolvar tereques para luego hacerlos públicos con gran suceso. Ni a Manuela Sáenz ni a Alfaro el grado les hace importantes.

La importancia de Alfaro está en que puso fin al dominio terrateniente que había prolongado, durante el siglo XIX, la dominación colonial. Alfaro modernizó el Estado para volverlo funcional a las necesidades de la acumulación capitalista internacional. Su rasgo peculiar es que quiso hacerlo desde la base, democratizando el capital, para lo cual contaba con el apoyo popular de los peones libres de la costa y de la sierra. Así como éste fue su mérito, su límite fue no haber abolido la propiedad terrateniente y liberado al indio de la servidumbre.

Ahora Correa dice que terminará la obra de don Eloy, para lo cual comienza nombrándole General. Más importante es hacer la reforma agraria que el liberalismo no hizo y una reforma educativa verdadera, que supere la ya agotada de Alfaro; pero no, prefiere nombrarle General valiéndose de la linda cara de una de sus ministras. ¡Tereques de la Historia!

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en

La Hora 12/Junio/2012, Quito.

 

 

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¿QUÉ ES EL SOCIALISMO AMERICANO?

 

ÑUCANCHI-SOCIALISMO-AMERUKA. UNA NUEVA FORMA DE VIDA

1492 marca el año en que se produce una “solución de continuidad” en las sociedades del Abya-Yala. “Solución de continuidad” entendida como la interrupción brutal de las formas de producción que los pueblos originarios de estas tierras habían practicado por lo menos desde hace diez mil años. Los europeos destruyeron, sin consideraciones, esas milenarias formas de producción y no las sustituyeron con nada. Se apropiaron de la tierra y convirtieron a sus dueños en parias.

Entonces, la brutalidad de la conquista consiste en haberles impedido a los pueblos originarios, a lo largo y ancho del continente, seguir practicando sus formas ancestrales de producción. Más que por las armas, los pueblos americanos fueron vencidos por el hambre y la necesidad. Todas las comunidades aborígenes del continente se convirtieron, casi de inmediato, en una enorme masa de hambrientos, a la que el poder colonial le ofreció como única alternativa la esclavitud y la servidumbre.

Junto a la destrucción de la base productiva se derrumbaron todos los demás aspectos de la vida de estas sociedades. La estructura de poder, el ordenamiento moral, la religiosidad, las nociones culturales, científicas y técnicas que, así mismo, durante milenios le habían dado sentido a la racionalidad de sus costumbres, tradiciones, concepciones y creencias. La conquista no fue fatal para estos pueblos porque les negó el futuro, sino porque les borró el pasado, que para ellos estaba adelante y desde el cual extraían la sabiduría para poder vivir el presente. El conquistador europeo destruyó todo, hasta la memoria. No cien, sino quinientos años de soledad y aislamiento han vivido los pueblos ancestrales.

Las necesidades de la vida, más que la acción racional de los conquistadores españoles, fue creando la estructura productiva que habría de sustituir a las formas ancestrales de producción. Se impusieron en América, desde el siglo XVI, las formas de producción conocidas en Europa desde la Grecia clásica: esclavitud individual y servidumbre que en América no se conocieron.

Estas formas impuestas hicieron volar en añicos el colectivismo ancestral de los pueblos americanos, dispersando sus fragmentos por todo el continente, pero sin llegarlo a matar. Como memoria fragmentada ha sobrevivido esta forma de producción desde la conquista. Los pueblos no contactados son también parte de esa memoria productiva que, hasta nuestros días, se ha negado a desaparecer.

Pero estos quinientos años no han pasado en vano. Occidente se volcó en América. Trajo consigo el egoísmo productivo y todos los males que de ahí se desprenden. Identificó al colectivismo ancestral y la ayuda mutua de estos pueblos con el salvajismo, la barbarie y el atraso. A los seres humanos que vivían en ellas, los consideró inferiores. Desde entonces la noción de desarrollo excluye las formas ancestrales de producción. Desarrollo es igual a ideal occidental, propiedad privada de los factores productivos, mercado, valor de cambio, libre empresa, libre competencia, libre comercio, monopolios, neoliberalismo y globalización.

La noción lineal del desarrollo impuesta por los europeos a los pueblos originarios de América, querámoslo o no, ha conformado la actual base productiva de explotación al ser humano y destrucción de la naturaleza y ha terminado por configurar la vida, forma de pensar, moral, costumbres de las comunidades humanas surgidas a posteriori de la conquista, siendo ésta una realidad que no podemos ignorar porque ha modelado al ser americano, convirtiéndolo en un defensor del sistema. La occidentalización de la vida en América ha negado cualquier otra alternativa civilizatoria, bien sea surgida desde su propio seno (socialismo) o desde afuera (Sumaw Kawsay). Quinientos años después, ante el fracaso de la propuesta civilizatoria de occidente, se impone el cambio. Si no lo hacemos, estamos condenados a la muerte.

SOCIALISMO O SUMAW KAWSAY, FALSO DILEMA. TAMPOCO SOCIALISMO VS. SUMAW KAWSAY.

 

El socialismo, como ideología occidental, es revolucionario. Su propuesta subvierte las bases de la civilización capitalista: eliminar la propiedad privada sobre los medios de producción.

El fracaso del llamado “socialismo real” no invalida su propuesta, así como la degradación del mundo actual no invalida la propuesta moral del cristianismo. Un mundo sin propiedad privada sobre los medios de producción, sí es posible.

El Sumaw Kawsay pre colombino descubrió esta verdad antes de Marx y no como constructo o teoría, sino como forma de vida. Sumaw Kawsay es vivir en armonía con la naturaleza. Lo que el ser humano le hace a la naturaleza, se hace a sí mismo.

La abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción que el socialismo propone, de inmediato pondrá al ser humano en armonía con su entorno. No hay, por lo tanto, contradicción entre las dos concepciones.

Por el contrario, hay unidad, con la ventaja que el socialismo adapta al Sumaw Kawsay a la modernidad, convirtiéndolo en base real de la nueva propuesta civilizatoria e impidiendo que se convierta en una utopía.

Esto es el Socialismo Americano. Una propuesta incluyente, que emergiendo del seno de la Historia, abarca la innegable realidad del mestizaje americano. A excepción de Norteamérica, de México a la Patagonia, somos pueblos mestizos.

El Socialismo Americano es la propuesta de salvación de nuestro continente, después de quinientos años de humillación y aislamiento.

Su nombre propio es: Ñucanchi-Socialismo-Ameruka. Con él comenzamos a recuperar la memoria que nos robaron los colonizadores.

Cambiar de vida será ir recordando lo que el impacto de la conquista y colonización nos hizo olvidar y añadiendo esos viejos recuerdos a las experiencias positivas de nuestra vida moderna, para de esa forma construir la nueva civilización americana, sud americana.

El Sumaw Kawsay es parte integrante del Socialismo Americano.

No es indigenismo, tampoco socialismo a secas. Es una nueva forma de vida.

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N.B.

 

Las exigencias del estudio me obligaron, en mis años de universitario, a encontrar procedimientos apropiados para asimilar mejor las lecturas. Desde entonces pongo al margen de los libros que leo señales que luego me sirven para recordar lo más importante. Un ojo, por ejemplo, signos de interrogación, de admiración y otras palabras útiles que marcan el camino de la lectura. N.B. significa Nótese Bien y me sirve para advertir algo que a mi juicio merece particular atención.

Desde hace algún tiempo le pongo un N.B. al tema del narcotráfico en el libro del Ecuador. Confieso que me resulta difícil desentrañar tan complejo problema, pero está claro que lo que sale a la luz sólo es el reflejo de algo que camina oculto en las entrañas de la sociedad ecuatoriana. Es evidente que por cada remesa confiscada hay diez que alcanzan su destino. Eso es mucha plata para pasar sin que nadie la vea.

Me llama poderosamente la atención la noticia del sobreendeudamiento de los ecuatorianos. Cuatrocientas mil familias deben plata a los bancos y las cooperativas. Los bancos explican que el gasto público desmesurado produce el fenómeno y el gobierno le echa la culpa a la inoperancia de los organismos de control financiero. Yo no soy, fuiste tu, es el viejo truco de culparse mutuamente para ocultar la verdad.

¿Se ha convertido el Ecuador en un paraíso del narco lavado? ¿Están los bancos captando el dinero de la droga y lavándolo por medio de los créditos que ahora han atrapado a más de cuatrocientas mil familias? Me niego a creer que el gobierno no conozca, o por lo menos sospeche, de esta realidad.

Si es así, me pregunto, ¿por qué no controla a la banca y a todo el sistema financiero? Nótese bien, los ecuatorianos no podemos exponernos a que el alud de la droga nos arrastre al abismo.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

5/Junio/2012

 

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FALLARON LOS FILTROS

 

De cuando en cuando las tranquilas aguas de nuestra pacata sociedad suelen convulsionarse produciendo un ruido fuera de lo normal. Las causas están relacionadas, casi siempre, con delitos contra la propiedad o atentados a la moral imperante.

Hoy se ha formado un revuelo de padre y señor mío por un artículo escrito por el doctor Miguel Macías Carmigniani en relación con la naturaleza de la familia ecuatoriana. En él se defiende a la familia tradicional y se condena a la “familia alternativa” de lesbianas y homosexuales, calificando a ésta segunda como antinatural y repugnante.

¿Hay derecho a escandalizarnos por esta opinión? Creo que no. Es sólo una opinión. Lo que es censurable es ocultarla y aparentar lo contrario, decir de dientes para afuera que se está de acuerdo y, casa adentro, condenarla con odio y con violencia y, lo que es peor, actuar hipócritamente contra ella.

Que “fallaron los filtros” dice El Comercio al justificar su publicación. “Su contenido vulnera los principios de tolerancia y pluralismo que mantiene este medio…” , explica. Yo me pregunto: ¿y la tolerancia a la opinión de su columnista? Vaya contradicción.

No se fortalece la libertad practicando una doble moral. Los ecuatorianos tenemos que aprender a hablar sin máscaras, tanto en la vida privada como en la pública. Opiniones retrógradas como las del doctor Macías no pueden seguir reptando en el subconsciente colectivo de los ecuatorianos, porque de esa forma nos seguimos envenenando; así como tampoco la opinión de quienes vemos como posible la existencia de una “familia alternativa” puede ocultarse.

Aprendamos a dialogar. La discusión sobre la familia no se reduce a la reproducción de una imagen tradicional, tiene que ver con las raíces de nuestra civilización.

 

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

30/Mayo/2012

 

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MALDITA UNIVERSIDAD

 

En 1637 Descartes publicó su famoso Discurso sobre el método. Con él enterró el pensamiento escolástico y dio inicio a una de las más profundas revoluciones del pensamiento. La revolución científica traslada de la geometría a las ciencias sociales el método analítico-deductivo, con lo cual le dota de una base racional al proceso del conocimiento. Hace más de cuatro siglos que en occidente consideramos al método cartesiano como el método científico por excelencia. Con él hemos descifrado todos los misterios.

Gnoseológicamente consiste en conocer primero las partes para llegar a la esencia, con lo cual, de forma apriorística, se tiene que pulverizar la unidad para conocerla. La ciencia cartesiana separa el sujeto del objeto convirtiéndolos en ideas “claras y distintas”. Así hemos construido la actual civilización. Newton sigue a Descartes y convierte a la física mecánica en raíz gnoseológica del conocimiento universal.

¿Qué hemos logrado con el método cartesiano? Una civilización deshumanizada. El Alma Mater salió del dogma medieval para entrar en el dogma científico y, aunque se lo niegue, las universidades siguen formando profesionales eficientes en la defensa técnica y normativa del conocimiento, sin una pizca de humanidad. La Universidad como una máquina monstruosa de reproducción de conocimientos que nos llevan a la destrucción.

¿Podemos persistir en este método? Es triste ver cómo el señor Ramírez martiriza a los jóvenes sometiéndoles a pruebas de éstos conocimientos. Le oí decir a un alumno mío: “maldita Universidad, me obliga a recitar lo que no creo; si por mi fuera, preferiría quedarme burro.”

¿Seguirá la Universidad ecuatoriana siendo instrumento de reproducción del método cartesiano? En la época de la cuántica se impone el cambio.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado

en La Hora

Quito 23/Mayo/2012

 

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POETA…

 

Nunca ha sido buena idea darle diciendo al muerto lo que pensaría de seguir vivo. Un cerebro no es una máquina en la que la disposición de las piezas da el resultado esperado. Más justo es honrar a los muertos por lo que pensaron que por lo que pudieron haber pensado.

Agustín Cueva murió hace veinte años. Fue un gladiador del combate intelectual en el Ecuador y América Latina. Su arma fue el método dialéctico marxista. Su obra está ahí como una espada de fuego que sigue quemando a la derecha, a los reformistas y a los seudo izquierdistas que, con aplausos estridentes, buscan ocultar su fracaso.

Los rectores de la Universidad Central y de la Andina inauguraron un seminario de recordación de los veinte años de la muerte de Cueva. La práctica política de ambos pone distancia con el pensamiento de Agustín. Él sabía que el Alma Mater ha sido siempre el espacio donde se han forjado las armas del pensamiento contra el poder establecido, antipopular y antinacional.

Pero si eso es grave, peor es que el poder antipopular y antinacional actual, ladrón del discurso socialista, pretenda adueñarse de intelectuales revolucionarios como Cueva. Un Ministro poeta que el régimen tiene cree que su amistad con Agustín le autoriza para adivinar su pensamiento. Ejercicio inútil. Cueva marxista combatió a los oportunistas y no hizo ninguna concesión a los reformistas que se camuflaron de revolucionarios, ayer y hoy. No era dogmático, sólo que su dialéctica estaba cargada de futuro.

Esos intelectuales que el ministro poeta dice que ahora se desdibujan “entre el burocratismo cultural y la ausencia de rigor” son los mismos que ahora están lamiendo las botas del poder que él representa. Los intelectuales que creemos en el socialismo liberador seguimos en la lucha, como Cueva quería.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

16/Mayo/2012

 

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¿A DÓNDE VAMOS?

 

Si somos lo que la lucha contra la dominación nos ha hecho, es perfectamente posible decir que iremos a donde la lucha nos lleve. No alcanzaremos nuestro destino como nación, si renunciamos a la lucha.

La concepción circular de la Historia que los griegos tenían, igual que la lineal de los hebreos -con el Apocalipsis al final de la línea-, condenaban a la humanidad a una vida sin esperanza. En ambos casos el hombre luchaba solo por su salvación, sin importarle el destino colectivo de su especie. Hoy tenemos que ver la Historia con otros ojos.

Los pueblos de nuestro planeta, sin excepción, han evolucionado de estadios inferiores a estadios superiores. Lo que somos hoy está hecho con lo mejor de lo que fuimos ayer. Cada vez que la forma de producir sus bienes materiales se agotaba, el ser humano encontró otras que le permitieron sobrevivir. La actual forma capitalista de producción se está agotando y en el horizonte aparece el socialismo. Es una ley natural, porque la especie humana no está condenada a desaparecer.

El proceso de transición que hoy vive la sociedad humana necesita de la lucha consciente del hombre para llegar a su destino, porque la necia sociedad caduca se niega a dar paso a la nueva sociedad. En la medida que el ser humano comprenda esta necesidad histórica, aumentarán las fuerzas revolucionarias y se acortarán las épocas de sufrimiento para la humanidad.

Vamos a la liberación definitiva del ser humano, siempre y cuando la conciencia de la necesidad de enterrar el agotado capitalismo le gane la batalla a las fuerzas totalitarias que de su mismo seno nacen. El capitalismo financiero es la forma extrema del capital y, por su naturaleza, es totalitario y fascista. La lucha es contra él y nuestro destino es la victoria.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

9/mayo/2012

 

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¿CÓMO SOMOS?

 

La semana pasada sostuve que para comprender quiénes éramos teníamos que estudiar nuestro proceso de resistencia a la dominación. Ahora también, para responder a la pregunta de cómo somos los ecuatorianos, nos hace falta mantener esa perspectiva.

La poca historia que todavía se enseña en nuestro sistema educativo sigue siendo la versión de los sectores dominantes. Pocos autores estudian la historia desde el ángulo de la producción, lo que haría posible analizar, objetivamente, el proceso de resistencia popular. Las nuevas versiones de la historia no sacan las ricas conclusiones que este aspecto tiene para definir los verdaderos rasgos de nuestra personalidad nacional.

Basándose en la cultura, autores como Osvaldo Hurtado creen que pueden definir nuestra idiosincrasia. Cometen el criminal error de proyectar una imagen falsa de lo que somos. Todos los viajeros extranjeros que toparon estas tierras, sólo describieron nuestras costumbres y si las interpretaron, sólo pudieron hacerlo desde su perspectiva civilizatoria. Ninguno podía entender que la “vagancia” de nuestros indios era la resistencia a la dominación, ni que no podía haber “espíritu empresarial” en pueblos que venían de una tradición comunitaria de producción. Que los viajeros extranjeros no pudieran interpretar nuestra vida, se explica por razones obvias, pero que en pleno siglo XXI se quiera explicar el atraso del Ecuador desde una perspectiva meramente cultural, no es aceptable.

Somos lo que la resistencia a la dominación nos ha hecho. No se trata de una dominación metafísica sino la de la concreta dominación productiva, la de la obligación de trabajar para el amo. No habrá pueblo más trabajador ni tan pleno de iniciativas, que el ecuatoriano cuando trabaje para sí.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

25/Abril/2012

 

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¿QUIENES SOMOS?

 

No sólo a nivel académico, también a nivel común, con frecuencia aflora esta pregunta: ¿quiénes somos los ecuatorianos? También solemos preguntarnos cómo somos y no deja de inquietarnos el albur de nuestro destino: hacia dónde vamos.

Hay quienes creen que la realidad nacional comienza en 1830. Son quienes pierden de vista que la historia es, en esencia, la fuerza de la producción, proceso que no acepta cortes arbitrarios. Las formas coloniales de producción que se impusieron por la fuerza, no colapsaron con la independencia, se mantuvieron y proyectaron durante el siglo XIX hasta la revolución liberal y más todavía. Al conquistar el poder político los terratenientes coloniales enterraron el proyecto liberador-democrático con el que Bolívar había soñado. No imponen, mantienen la dominación colonial, esta vez adornada con el nuevo discurso de la democracia y la república. Una corriente historiográfica en el Ecuador se empeñan en descubrir cuál fue la propuesta que los terratenientes hicieron de construir una nación y jamás podrán encontrarla, porque no tuvieron una. Su acción política fue inercial, de un fanatismo inconsciente, que quiso y lo logró, mantener al indio, al negro y al mestizo en la misma condición de dominio y explotación en la que los habían mantenido durante la colonia.

Los ahora ecuatorianos somos lo que la resistencia histórica a la dominación nos ha hecho, no desde 1830, sino desde el siglo XVI. Los que vivimos en este territorio somos el resultado de nuestra heroica lucha por sobrevivir, independientemente del poder político establecido. La resistencia de los explotados del siglo XVI está unida a la del siglo XXI siendo ese factor el que nos hace ecuatorianos. Cuando esa resistencia triunfe, se fundará un Ecuador definitivo.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

18/Abril/2012

 

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CUMBRE SIN LUMBRE

 

La generación revolucionaria de los años sesenta en América tuvo el privilegio de asistir al primer acto de rebeldía de un pueblo americano en contra del imperio del norte. Fidel Castro se atrevía a decirle al poder yanqui que sí había otra vía de desarrollo para nuestros pueblos, no la que ellos querían, sino la que nosotros creíamos: el socialismo. La estructura imperial tembló empavorecida; presa de convulsiones enloquecidas, se propuso, desde entonces, castigar sin compasión al atrevido. Usó a la contrarrevolución interna para debilitar la fortaleza revolucionaria y terminó pidiendo clemencia en Playa Girón, donde su prepotencia imperial aterrizó de bruces.

La historia de la dignidad en América jamás puede ser olvidada. Nombres como los de Bolívar, Martí, Alfaro nos obligan a mantener la frente en alto, porque junto a los del Che, Allende o Sandino se entrelazan en los cimientos de América para que las nuevas generaciones vayan construyendo el edificio de la verdadera libertad.

¿Qué ha cambiado desde que Raúl Roa calificara a la OEA como un ministerio de colonias? Las formas, nada más. Cuba ha sido tratada por más de cincuenta años como un perro sarnoso sólo porque se atrevió a desafiar a los yanquis. Los gobiernos cipayos de América no pueden ir a una Cumbre a palmearse las espaldas mientras permiten que uno de sus hermanos sea asfixiado en el cuarto trasero. “Más que por la fuerza”, decía Bolívar, “ nos han dominado por el engaño.”

Cierto que los pueblos no comemos dignidad, pero no podemos vivir sin ella. Al menos los que no inclinamos la servís ante el enemigo.

Una cumbre con un payaso yanqui que piensa usar guayabera americana para contentar a sus incondicionales y sin Cuba, y ahora, también, sin Ecuador, es una cumbre sin lumbre ni dignidad.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en La Hora

11/Abril/2012

 

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