EL FUTURO

            Los socialistas auténticos solíamos gritar en los mítines políticos que el presente era de lucha y el futuro socialista. Mi generación creyó que el socialismo estaba a la vuelta de la esquina. Después de la caída del muro y la eclosión negativa de la URSS, comprendimos que el futuro socialista tenía que esperar. Eso sí, jamás renunciamos a nuestro derecho de seguir soñando.

            Los que tenemos el privilegio de ser herederos de las raíces andinas, encontramos en el Sumak Kawsay ancestral una alternativa, no porque queremos volver a cocinar con leña, sino porque creemos que el desarrollo tecnológico, bien entendido, se lo debe poner al servicio del buen vivir.

            ¿Sabía usted, amigo, que el mundo está viviendo la época de la cuarta revolución industrial? Esto, ¿Qué significa?

            En primer lugar, el decrecimiento drástico del empleo. No es un fenómeno local, es planetario. En el marco de la producción social y de la apropiación privada, el desarrollo tecnológico es mortal para la humanidad.

            Hoy hay empresas globales que sólo manejan un software, y una computadora de IBM da asesoramiento legal con una precisión superior a la de cualquier humano; hay otras que diagnostican el cáncer con precisión y dentro de unos años las computadoras serán más inteligentes que los humanos. Los vehículos tienden a ser autónomos y pronto nadie querrá tener un carro. Habrá menos vehículos y las ciudades serán más amables. La empresa Tesla hace computadoras con ruedas lo que llevará a la quiebra a las empresas automotrices tradicionales.

            Todo esto, ¿para qué? Dentro del capitalismo para que un grupo de privilegiados sea más rico y vea morir de necesidad a inmensas mayorías; si fuera en el Sumak Kawsay, este desarrollo tecnológico sería para alcanzar a plenitud el buen vivir.

La Hora 13-12-2017

 

 

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SER CRITICOS

            Por supuesto que la crítica es necesaria; pero una cosa es ser críticos y otra criticones El criticón es el que hace daño. La crítica malsana embadurna el mundo de odio. El criticón es superficial, ignora el fondo de los asuntos.

            Con Rafael Correa se puede ser críticos, porque siendo una figura pública tiene el techo de vidrio. La derecha y, también la “conciencia progresista sólo se han preocupado de las formas. La gestión de RC da para criticar asuntos de fondo.

            Criticar, por ejemplo, su nula voluntad de transformar la matriz productiva. El planeta tierra se encamina a la muerte porque no hay sindéresis entre el consumo y los recursos. Equilibrar esa contradicción requiere de una voluntad histórica que RC jamás demostró. La política se define en ese nivel y, en ese nivel, Correa demostró ser un pelele.

            Criticar, por ejemplo, su trasnochada concepción del poder que pretende ver en los ciudadanos el motor de las transformaciones. La RC tuvo siempre masas amorfas en espera de la última palabra de su caudillo. No. Las revoluciones no son la ruptura destructiva de una presa, sino la canalización constructiva de esa energía, lo que, en términos políticos, se llama ideología

            Criticar, por ejemplo, su superficial concepción de la educación. Reproduciendo los soldados que defienden el mercado capitalista, sólo se reproduce el sistema capitalista y estos tiempos son para cambiar la época, no para cambiar naderías. RC fue un farsante, cobarde además, que no tuvo el valor de ver de frente el monstruo de la educación privada de élite.

            ¿Quién ha criticado a Correa desde este ángulo? Sus criticones dicen que lo que él piensa, ellos lo pueden hacer sin autoritarismo, con otro estilo. Eso representa Lenin, el cambio de estilo, no la segunda etapa de la RC.

La Hora, 06-12-2017

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DEMOCRACIA DINAMICA

            Desde la caída del absolutismo la ciencia política ha girado alrededor del tema de la democracia, pero no de la democracia como categoría teórica abstracta que organiza, en lo político, la vida de las comunidades humanas, sino de la democracia burguesa, entendida como el sistema político de la sociedad capitalista en términos específicos.

            Durante los dos últimos siglos los intelectuales orgánicos del capitalismo han procurado perfeccionar la teoría de la democracia burguesa para convertirla en una entelequia absoluta fuera de cuyos límites sólo existe la nada teórica. De ahí el odio patológico que los defensores de la democracia burguesa demostraron contra el marxismo que produjo una fisura en el bloque monolítico de esa teoría.

            Observando la sociedad norteamericana de mediados del siglo XIX, Alexis de Tocqueville advirtió, desde una nostálgica mirada aristocrática, que sobre la sociedad humana pendía la peligrosa espada de las mayorías, que, por último, terminarían imponiendo su dictadura. Este inteligente teórico burgués tenía razón, pero su profecía todavía no se ha cumplido.

            La democracia estalinista fue un fracaso porque terminó anquilosando la participación popular en las decisiones del Estado. La nueva teoría revolucionaria tiene que superar la concepción burguesa de la democracia y corregir los errores cometidos en la construcción de la democracia socialista.

            Las democracias fallidas de los siglos XIX y XX tienen que ser superadas por la nueva concepción de la “democracia dinámica”, cuyo secreto ha estado escondido desde la época de los griegos, cual es, la permanente movilización de las masas en busca de su destino.

            Así ha sido y así será hasta que la humanidad deje de morir de hambre y necesidades.

La Hora, 29-11-2017

 

 

 

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¡VIENE EL CUCO!

         En más de una ocasión escribí que Correa volvería a ser protagonista de la política nacional. Correa ha sido, es y será, con mucho, el mejor político burgués que el Ecuador ha tenido.

            Lo dice la “obra” de la RC durante la última década -que es la década perdida para la revolución popular y no para la oligarquía-. Lo dicen las carreteras, las hidroeléctricas, los multipropósitos, la obra física realizada en la educación, en la justicia, en la salud, la reforma del Estado y hasta las peroratas pedagógicas con las que pretendía abrirle los ojos al pueblo. La oposición de extrema derecha -que coincide con la mediocridad emepedista y sociolista de Ayala Mora y compañía-, no puede diferenciar la obra realizada de la corrupción cometida. Al régimen de Correa la historia lo condenará por corrupto y no por lo que materialmente hizo, obra que las élites le debían al Ecuador desde la fundación de la república. Correa fue su realizador y su líder. En ello no hay revolución, hay modernización de la explotación.

            Ahora, al cabo de diez años de haber aupado el triunfo de Correa, la “izquierda boba” lo desafía a regresar. “Que venga” –dice Ayala en un  editorial de El Comercio-, “que ya no es más acusador, sino acusado”, dejando traslucir una falta de memoria histórica inaceptable. Velasco, después de haberse “precipitado sobre las bayonetas”, llegó cuatro veces más al poder.

            Correa no está muerto, como cree Ayala. Tanto es así que LM pretende dejarlo fuera vía plebiscito. Si gana el NO, RC volverá a triunfar.

            La verdadera tragedia del “Ecuador profundo” no es Correa, sí lo es la falta de una auténtica alternativa popular, crimen del cual no es culpable Correa ni la oligarquía, sino esa “izquierda boba” que todavía no se baja de su nube rosada.

La Hora, 22-11-2017

 

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¡HORROR!

El CAL acaba de blindar a Augusto Espinosa impidiendo su juicio político. Ante la gravedad de las denuncias sobre abusos sexuales a los niños de las escuelas y colegios del Ecuador, esa negación carece de toda importancia.

            Hay quienes creen que el juicio político es necesario para impedir los abusos. Son aquellos que quieren levantar sus figuras sobre la plataforma del crimen. Si la cabeza del ex ministro sirviera para atenuar, por lo menos, la magnitud de la tragedia, bien, pero no sirve ni para eso. Sirve para que cuatro vanidosos se pavoneen diciendo que ellos si son defensores de los niños. En el fondo, a estos politicastros de baja estofa les importa un pepino la tragedia.

            Si el sistema fuera sano, identificar a un pederasta sería tan fácil como ver una mosca blanca entre miles de negras; pero no es así. ¿Acaso no pasan los maestros por una prueba sicométrica que se supone sirve para advertir de posibles desviaciones en la personalidad de los aspirantes? Con este y muchos más filtros las estadísticas son de espanto y horror.

            Yo soy abuelo y tengo a mi cargo la educación de mi nieto. Lo educo en una escuela fiscal. Todas las mañanas que le dejo en el plantel tengo la sensación de que le estoy llevando al matadero. ¿Qué me importa si le enjuician al ex ministro? ¿Quién se ocupa de sanear el sistema educativo?, ¿quién está dispuesto a jugarse la vida haciendo la profunda cirugía que necesita?

            Lo que nos causa horror a mí y a millones de padres de familia, no es que haya un violador -que jamás podremos eliminar-, sino la existencia de un sistema kafkiano en el cual, si por desgracia nos toca entrar, terminaremos locos o acusados del mismo crimen que denunciamos.

El juicio no sirve para nada. Lo espantoso es que nadie ofrece ninguna alternativa.

La Hora, 15-11-2017

 

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COMANDANTE

            En un post de Facebook me enteré que un sector de AP ha comenzado a llamarle Comandante a Rafael. Por el significado y las implicaciones este hecho no puede pasar desapercibido.

            Un Comandante es un jefe que tiene como misión llevar a su tropa a la victoria, a una transacción honrosa o a la muerte, de ser necesario. Quizás el rasgo más sobresaliente de la personalidad de un Comandante sea que la palabra se confunde con la acción, diríamos que son lo mismo.

            En la historia latinoamericana han existido comandantes de la talla de Maceo en Cuba, Sandino en Nicaragua, Alfaro en Ecuador, Castro y Ernesto Guevara en Sierra Maestra. Todos ellos adalides de luchas independentistas o de liberación nacional. Luchar contra el colonialismo español fue el objetivo de Maceo, contra los yanquis invasores el de Sandino, contra Batista el de Castro y contra el imperialismo capitalista el del Che.

            ¿Cuál el objetivo del “comandante” Rafael?, ¿perfeccionar el capitalismo ecuatoriano haciendo y recibiendo favores de grupos económicos como el de Eljuri?, ¿eludir la reforma agraria que el Ecuador necesita?, ¿quitarle un pinche bocado a los poderosos para repartírselo en migajas entre los pobres?, o, ahora ¿volver al poder para encubrir la sucia corrupción regada por todo el Ecuador?

            El grado de comandante no se le puede dar a quién pretende defender “virtualmente” los “logros de la revolución” y que no son otra cosa que las obras que la oligarquía debió dárselas al pueblo desde la fundación de la república.

            Estaría de acuerdo con llamarle “comandante” al señor Correa si planteara una profunda transformación en tres ámbitos: el del poder, el de la producción y el de la educación, pero este “comandante” demuestra que sólo quiere inflar más su ego. ¡Basta de farsas!

La Hora, 08-11-2017

 

 

 

 

 

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MI HACIENDA

            Hay una especie de destino trágico en la suerte de los ecuatorianos. Solemos dar inicio a una jornada histórica con la solemnidad de los grandes acontecimientos y, al final, lo que creíamos  lo más grande, suele convertirse en una ridícula tragicomedia.

            Casi todas nuestras “jornadas históricas” han terminado tragadas por el tiempo sin pena ni gloria. La “revolución” de Urbina en el siglo XIX, la obsesión fanática de García Moreno, el caudillismo velasquista, las asonadas militares del siglo XX, la “gloriosa” del 44 y ahora, en el siglo XXI, la “revolución ciudadana”. La única “jornada histórica” que escapa a este maleficio es la Revolución Liberal del Viejo Luchador.

            Cuando Correa triunfó, impactado por la lucidez de su discurso y la energía de su juventud, visité a Ricardo Patiño y le dije que si esta revolución iba en serio yo estaba a sus órdenes. Patiño me respondió que había triunfado “su” proyecto y que en él no había lugar para “infantilismos revolucionarios” como el mío. No atiné a decirle sino que si necesitaban de hombres honestos me buscara a lo que me respondió que yo debía buscar a la revolución y no al revés.

            El mismo día de la posesión de Correa supe que ese proyecto nunca revolucionaría el Ecuador. Diez años en el poder sólo han servido para alimentar una gavilla de ladrones y arribistas que se han festinado el Ecuador. La revolución ciudadana no ha sido la excepción a esa trágica regla de comenzar como jornada histórica y terminar como tragicomedia.

            ¡Que revolución puede ser esta que permitió a sus altos funcionarios forrarse de billetes y a sus militantes de base convertirse en hacendados!

Conozco a muchos Aps que se pavonean diciendo que están yendo a “su hacienda”, cuando antes de la RC sólo tenían tierra en las uñas.

La Hora, 01-11-2017

 

 

 

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