HISTORIA Y POLITICA

 

Nunca estaré lo suficientemente agradecido a ese lejano amigo boliviano que, siendo yo estudiante de filosofía y letras en la universidad de La Habana, me aconsejo que cambiara de ciencia y me dedicara a la Historia. Con nostalgia dejé mi fuerte vocación literaria y me dediqué al estudio del pasado.

Considero que en la historia está todo. Si se comprende cómo el ser humano ha luchado para sobrevivir, se puede comprender la esencia de nuestra especie, su grandeza y sus limitaciones. La lucha por la sobrevivencia es la lucha por la producción y, producir, es transformar la naturaleza. Para poder hacerlo se necesita instrumentos. Durante miles de años este proceso no ha revestido peligro para el planeta; pero, en apenas doscientos años, el capitalismo ha revertido este proceso. Hoy la humanidad se encuentra al borde del abismo.

¿Puede el ser humano vivir sin destruir?, ¿puede desarrollar una ciencia y una tecnología que no le condenen a la muerte? Creo que en la Historia está la respuesta. Si se puede, nos dice, siempre y cuando volvamos a ver a la naturaleza como a un ser vivo y no como a una mercancía.

Pocos libros de Historia enfocan con rigor y seriedad esta temática, muchos lo hacen de manera superficial, más por manierismo académico que por aportar a la toma de conciencia.

Hay en el gobierno actual hombres como Domingo Paredes que entienden desde lo esencial los alcances civilizatorios del Sumak Kawsay, así lo demuestra la publicación de un último libro sobre nuestra dependencia científica y tecnológica que se suma a otro anterior sobre ciencia y tecnología precolombina.

Pero tanta claridad histórica y conceptual me lleva a preguntarme si una golondrina podrá hacer verano en la vorágine extractivista del régimen correista.

¡Ojalá que así fuera!

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La Hora, 11/Diciembre/2013, Quito

 

 

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EL MODELO

Nadie se traga la piedra de molino de que el proceso de acreditación de las universidades ecuatorianas es justo. Eficiente, tal vez. Esa eficiencia de la aplanadora que todo lo arrasa para alcanzar su objetivo. A estas alturas ya quedan en la ruta individualidades destrozadas, aspiraciones frustradas, ideas ignoradas, nobles propósitos hechos añicos.

Un colega profesor me decía que nada podíamos hacer, porque todo estaba en la ley. Entonces, tenemos que pelear contra la ley, le dije. Me miró con ojos de resignación y me respondió que el miedo nos tenía paralizados. El actual rector y Correa han tenido la habilidad de identificar protesta con insolencia. Hoy el rector es víctima de su propia habilidad. Si protesta terminará en la picota del MPD.

Es que en el control de las universidades está el futuro de la revolución ciudadana. Es ahí donde se tiene que aniquilar la conexión que la juventud tiene con el pensamiento auténticamente revolucionario, creador y crítico. Es ahí donde Correa pretende formar autómatas altamente eficientes para reacomodar las injustas estructuras del sistema. Si no puede hacerlo, no importa. La Central quedará como un Instituto Superior de tercer nivel y el régimen les dará prioridad a universidades como la Yachay.

Correa quiere estandarizar la educación superior, en un proceso dirigido desde arriba. Es un modelo selectivo, que vuelve incompatibles la crítica con la calidad, o mejor, que excluye de la calidad la actitud crítica del estudiante. Un modelo en esencia stalinista y colonizador.

Ninguno de los candidatos al rectorado de la UC ha demostrado preocupación por este tema. Sin importar el que gane, la aplanadora correista seguirá su marcha. Ya cuenta adentro con los amanuenses que necesita. Samaniego le abrió las puertas.

 

 

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¿SER O ESTAR FELIZ?

Un niño en medio de un cuarto lleno de juguetes maravillosos y otro que a horcajadas galopa en un caballito de palo son igualmente felices. Pero, ¿En qué está la diferencia?

En qué el primero depende de la industria para ser feliz, el segundo de la naturaleza para estar feliz. Es la diferencia entre la civilización del Buen Vivir y la del Sumak Kawsay. A estas alturas es la diferencia entre la felicidad artificial y la felicidad natural.

Es también la diferencia entre la vida y la muerte. La civilización del consumo se asemeja a un marrano que mientras más gordo y mantecoso está, mejor preparado se encuentra para el sacrificio. Los países industrializados nos siguen imponiendo su forma de vida. No quieren que sospechemos que la felicidad también se la puede encontrar fuera del consumo.

Es la civilización del dólar, del euro, del yen y podría, en un futuro, prolongarse en la del hipotético “bricso” que sería la nueva moneda de los países emergentes. Esta civilización planetaria, que tiene a la humanidad nadando en un mar de desperdicios, es la que la Revolución Ciudadana quiere afianzar en el Ecuador.

¿No ha visto usted, amable lector, esa engañosa propaganda oficial en la que se victimiza a los pueblos orientales por no vivir en nuestra civilización? ¿Por qué tu si y nosotros no?, dice el pérfido mensaje que las mentes colonizadoras del gobierno han concebido.

Señores revolucionarios ciudadanos: no se trata de llegar a ser felices, porque eso sólo estimula la sociedad de consumo, se trata de estar felices, porque así no dependemos de las mercancías para serlo.

Sólo un trasplante de cerebro podría, a ustedes, señores, hacerles comprender esta verdad, pero eso es imposible. Contra esas concepciones, sólo nos queda resistirnos y luchar.

 

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La Hora, 28/noviembre/2013, Quito

 

 

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SOCIEDAD DISCIPLINARIA

El poder político es mucho más que la simple relación de mando y obediencia. En un sentido vertical es la expresión volitiva de una clase social sobre otra; en otro horizontal, es la ciencia del consenso por medio de la cual se disfraza la dura realidad de la dominación.

Pero hay una interpretación más contemporánea del poder político y es la que Foucault hace. El poder como una intrincada red que cubre toda la sociedad y que de cualquier punto es posible tensarla para provocar cambios. Igual los de abajo, como los de arriba, pueden pulsar la red en procura de concretar sus intereses.

Pero los análisis históricos de Foucault le llevan a la conclusión irrefutable de que el poder político termina convirtiéndose en un poder disciplinario, cuyo objetivo final es moldear un tipo de ciudadano acorde con los intereses del sistema. En la sociedad del capital, no sólo la educación aporta a ese objetivo, sino otros sistemas, como el carcelario, el hospitalario, el cultural, inclusive el farmacéutico. Más que de una formación, se trata de una domesticación.

Ese es el olor que emana ahora de la revolución ciudadana. Nada se hace en procura de la libertad del individuo, sino de su domesticación. Los célebres juicios del régimen no tienen importancia por sus sentencias, sino porque ejemplifican las consecuencias que puede tener la oposición al pensamiento oficial. Hoy el circo romano ha sido trasladado al pensamiento. Los esclavos en Roma no morían por cristianos, sino porque ya no querían ser esclavos. Se los tiraba a las fieras para que la masa sustantiva de esclavos se disciplinara y siguiera aceptando su condición.

A eso es a lo que Pablo Dávalos califica como “democracia disciplinaria”, un libro que le debe causar rasquiña al régimen correista.

 

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en

La Hora, 20/noviembre/2013, Quito

 

 

 

 

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LO ABSURDO

Abro los ojos y veo en la TV el horrendo crimen de un hombre que violó y mató a un niño de cinco años, enseguida me entero que un ciclón con vientos de más de trecientos km por hora devastó Filipinas, que un borracho atropelló una docena de transeúntes, que sube el nivel de los mares, que nos envenena el Co2, que el mundo se derrumba, que todo se corrompe, que nada está en su centro y siento miedo de transponer la puerta de mi casa. Una sensación de inseguridad existencial invade todo mi ser. Quisiera cerrar los ojos y hacer que el mundo desaparezca.

Pero no, tengo que enfrentarme a la vida. Salgo y me encamino a mis asuntos. Veo la gente pasar, ríos de gentes apresuradas, inquietas, indiferentes unas a otras y a todo lo que a su alrededor sucede. Una cuadra antes de mi destino veo que se amontona la gente. En sus rostros hay gestos de admiración, de angustia, de repugnancia. El cuerpo destrozado de una mujer suicida yace sobre el pavimento. Suenan las sirenas. El espectáculo mantiene a los curiosos revoloteando alrededor de la tragedia. Yo me refundo en mis pensamientos y me pregunto si el suicidio es una solución.

¿Debemos suicidarnos frente a lo inevitable? En un acto supremo de egoísmo, ¿desaparecer del mundo para evitar el absurdo? Ninguna solución puede ser más atractiva que el suicidio, pues más allá de la vida sólo está la paz. ¿Acto de valor o de cobardía es el suicidio?

Albert Camus nos dio la respuesta. Frente al absurdo está la rebeldía, nos dijo. Para él la rebeldía estaba identificada con la conciencia. El hombre rebelde es el que toma conciencia de lo absurdo de la vida y lucha contra ese absurdo para vivir en libertad.

La rebeldía, es para Camus, el estado permanente de la libertad.

 

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La Hora, 13/noviembre/2013, Quito

 

 

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL SUMAK KAWSAY Y EL SOCIALISMO

 

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL SUMAK KAWSAY Y EL SOCIALISMO

Hay, además, otras causas del robo. Existe otra, a mi juicio, que es peculiar de vuestro país.

-¿Cuál es?, preguntó el Cardenal.

-Las ovejas -contesté- vuestras ovejas. Tan mansas y tan acostumbradas a alimentarse con sobriedad, son ahora, según dicen, tan voraces y asilvestradas que devoran hasta a los mismos hombres, devastando campos y asolando casas y aldeas. Vemos, en efecto, a los nobles, los ricos y hasta a los mismos abades, santos varones, en todos los lugares del reino donde se cría la lana más fina y más cara. No contentos con los beneficios y rentas anuales de sus posesiones, y no bastándoles lo que tenían para vivir con lujo y ociosidad, a cuenta del bien común – cuando no en su perjuicio- ahora no dejan nada para cultivos. Lo cercan todo, y para ello, si es necesario derribar casas, destruyen las aldeas no dejando en pie más que las iglesias que dedican a establo de las ovejas. No satisfechos con los espacios reservados a caza y viveros, estos piadosos varones convierten en pastizales desiertos todos los cultivos y granjas.

Tomás Moro, Utopia, 1515.

Cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del “derecho burgués” y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!

Marx, Crítica del Programa de Ghota, 1875.

Yo soy un salvaje y no entiendo cómo el caballo de hierro que fuma pueda ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué sería del hombre si los animales desapareciesen? El hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque cualquier cosa que les pase a las bestias también les pasará a los hombres. Todas las cosas están relacionadas. Todo lo que hiera a la tierra, también herirá a los hijos de la tierra.

Sheatl, Jefe Piel Roja, 1885

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL SUMAK KAWSAY Y EL SOCIALISMO

JORGE OVIEDO RUEDA

,RESUMEN EJECUTIVO

La acción política de Rafael Correa y su gobierno está caracterizada por poner los temas de interés revolucionario sobre la mesa, pero no ir hasta el fondo. Su límite histórico es completar el proyecto trunco de Alfaro en el marco de las concepciones del Estado-nación. Ejemplos evidentes de esto los encontramos en el tema educativo, primero, cuya “transformación” pierde de vista los objetivos de creación de una nueva ciencia y se ocupa sólo de mejorar la educación clasista del sistema en un grado superior de calidad y refinamiento; o en el tema del cambio de la “matriz productiva” en el que se están usando los conceptos y concepciones del Sumak Kawsay ancestral para no cambiar nada y vendernos sutilmente la idea de mejorar la matriz del desarrollismo extractivista, sosteniendo que será necesario primero, construir la sociedad posneoliberal.

La llegada al poder de Correa estuvo basada en un error de cálculo de la izquierda tradicional, quién pensó que llegados al poder podrían fácilmente manejar al “fenómeno”. Por el contrario, Correa se apropió del discurso de la izquierda y terminó anulándolos a todos, llevando adelante su proyecto reformista de construcción del Estado-nación. Esa izquierda no da señales reales de autocrítica y, mientras eso no suceda, nunca llegarán a representar los intereses populares.

El Sumak Kawsay Revolucionario (SKR) se muestra como una alternativa real de izquierda al plantear una fusión con la concepción del socialismo científico en lo que al carácter comunitario de la propiedad se refiere. Esta será la base para un cambio real de la matriz productiva, dejando atrás las concepciones extractivistas y volviendo a la vocación agraria que históricamente ha tenido el Ecuador, sin pasar por la mentada sociedad posneoliberal correista. Para la construcción del Estado-plurinacional popular, opuesto al Estado-nación de Correa,  es necesario que se cumplan nueve premisas.

UN CAJON DE SASTRE

Rafael Correa es un experto en poner las cartas sobre la mesa. Desde su primera campaña electoral se ha dado formas de enlistar en la agenda nacional los temas de mayor interés para la conciencia colectiva. Dueño de una poderosa intuición política ha hecho aflorar todos los temas que interesan a la moral insurgente del pueblo: la necesidad del cambio, en primer lugar; el machismo, el feminismo, la caducidad de los paradigmas tradicionales, la ecología, lo que él, en más de una intervención ha llamado el cambio de época y no sólo la época de cambios. El discurso político de Correa pretende abarcar, desde la estructura económica hasta la estética social, sin descuidar detalles de educación formal y comportamiento individual que parecen llamarle poderosamente la atención. Lo hace todo desde “la estética del poderío”, como lo señala el antropólogo Eloy Alfaro (Alfaro, 2012) y desde la visión civilizadora del escultismo liberal, añado yo. Para Correa “el otro” es el inferior, el atrasado, el diferente a quién es imperativo hacerle caer en cuenta de los eternos “valores” que rigen nuestra civilización, ya que la “injusticia social” lo ha mantenido al margen de los mismos durante siglos. Una actitud civilizadora, dentro de la misma civilización, tomando como instrumento el discurso y los símbolos manejados por la izquierda tradicional desde su surgimiento.

Pero es experto en poner las cartas sobre la mesa, nada más. Es un motor con la marcha en punto neutro. Acelera, mete mucho ruido y no avanza ni un solo centímetro. Nada de lo que el régimen correista ha hecho desde sus inicios tiene un carácter verdaderamente revolucionario; todo se mueve en la lógica de la construcción del Estado-nación. Lo que fue obligación de las élites dominantes desde el siglo XIX, Rafael Correa ha decidido llevarlo a la práctica. Nada de lo que hace cambia la estructura de la sociedad ecuatoriana, sólo sus formas y favorece directamente a las élites de siempre y sólo de carambola al pueblo. El ejemplo de la vialidad es sintomático. En el siglo XIX y en el XX la necesidad de carreteras era un clamor nacional (Hurtado, 2009). Mandatarios como García Moreno, Eloy Alfaro y Velasco Ibarra hicieron grandes esfuerzos para mejorar este aspecto, pero nunca lo lograron. Unas veces por falta de recursos, las más porque en esta actividad se empozaba la corrupción institucional. Dotar al país de una red de carreteras de primer orden no era, no podía ser, un acto revolucionario. Era una obligación de las élites que jamás cumplieron. Igual en las reformas tributarias, en el reordenamiento del Estado, en la reforma educativa, en la salud y en todos los ámbitos de la sociedad ecuatoriana. Haber hecho lo que los terratenientes y la oligarquía nunca hicieron por el Ecuador, es su mérito, todo en la perspectiva de la construcción y consolidación del Estado-nación, proyecto trunco del Viejo Luchador o, mejor, del “liberalismo machetero”.

Nada de lo que ha hecho Correa hasta ahora hubiera sido posible sin la audacia de haberse apropiado del discurso y los símbolos revolucionarios. La izquierda tradicional en el Ecuador no tiene agallas para reconocer que fue ella la que permitió que esto sucediera. No fue la derecha la que le puso a Correa la alfombra roja para su entrada triunfal en la política nacional, fue la izquierda. Socialistas, comunistas, miristas, ex guerrilleros, emepedistas y toda esa fauna menor de oportunistas de izquierda, vieron en la figura de Correa la materialización del líder revolucionario que nunca pudieron crear en sus propias filas y, con ese espíritu de titiriteros que siempre les caracterizó, calcularon que desde adentro podían manipular al “fenómeno”. Hoy está claro que Correa los usó a todos para recomponer el maltrecho capitalismo que la propia oligarquía nacional había exprimido casi hasta el agotamiento.

Sin autocrítica no es posible avanzar. No es suficiente señalar “que nos equivocamos.” La nueva izquierda en el Ecuador sabe que el problema actual no es Correa, sino el proyecto que defiende. No podemos tener nostalgia del “país que queríamos” (Véase Acosta, 2013) porque para los revolucionarios el país que queremos no es el de Correa, sino el del Estado-plurinacional, es decir, otro proyecto, otra concepción, otra constitución, otra izquierda, otra civilización.

Es por esta razón que Ñucanchi socialismo levanta la bandera de la lucha ideológica contra Rafael Correa, proponiéndose tajantemente impedir que de hoy en adelante se apropie del discurso y de la esencia del Sumak Kawsay (Ramírez, 2012), haciendo lo mismo que hizo con el discurso de la izquierda tradicional. Correa ha hecho del Sumak Kawsay un cajón de sastre de donde pretende sacar, a retazos, los justificativos para llevar adelante la modernización del Estado-nación capitalista. Desde ya, advertimos que dejaremos nuestras vidas en la lucha por impedir que Correa y su equipo de seguidores se apropien de la esencia revolucionaria del Sumak Kawsay.

CRITICA A FONDO DE LA CONCEPCIÓN CORREISTA DEL SUMAK KAWSAY

La crítica a la concepción correista del Sumak Kawsay no hay que buscarla en el constructo teórico elaborado por la Revolución Ciudadana. Como en cuestiones educativas, tributarias, del Estado, la salud, etc., etc., todos los discursos son casi perfectos, porque están inspirados en la tendencia histórica al cambio revolucionario. Con gran entusiasmo Correa señala que los planteamientos del Sumak Kawsay son una respuesta al “hedonismo neoclásico” que pone énfasis en la “maximización del consumo” (Ramirez, 2012) dejando de lado los llamados “bienes relacionales” como “la amistad, el amor y participación civil o política” del ser humano. Ramírez, en ese mismo libro al que Correa le pone prólogo anota: “Podríamos señalar –en términos generales y siguiendo a Aristóteles- que los tres espacios a través de los cuales el ser humano puede conseguir la mayor felicidad posible –luego de haber satisfecho necesidades entre las que se incluye gozar de buena salud- están asociados al goce contemplativo que puede obtener a través del ocio emancipador (tiempo libre); a la posibilidad que cada individuo tiene de participar en la vida pública, civil o política (philia); y a la voluntad de amar y ser amado.” Estos son “los componentes” de lo que ahora se llama “producción/consumo de “bienes relacionales”, dice. En otra publicación del gobierno de la Revolución Ciudadana (Varios autores, Los nuevos retos de América Latina, Socialismo y Sumak Kawsay, 2010) Ana María Larrea señala: “…el pensamiento andino es eminentemente colectivo. La comunidad es el sustento y es la base de la reproducción de ese sujeto colectivo que todos y cada uno “somos”. De ahí que el ser humano es una pieza de ese todo, que no puede ser entendido en sus partes. La totalidad se expresa en cada ser y cada ser en la totalidad.”

Nada puede ser más perfecto en el discurso. El detalle está en que Rafael Correa y Alianza País llevan siete años en el poder y el poder, como ningún otro elemento de la política, nos obliga a ser coherentes entre lo que pensamos y la práctica. Más de siete años de práctica política no avalan las concepciones que el gobierno de Correa tiene sobre el Sumak Kawsay. En este terreno se está consumando un fraude histórico colosal que supera al engaño que Correa hiciera al apropiarse del discurso de la izquierda tradicional y de nada valen los argumentos de que es necesario primero construir una sociedad posneoliberal, luego un capitalismo popular o socialismo de mercado y finalmente un bio-socialismo republicano (Varios autores, Socialismo y Sumak Kawsay, 2010).

Aristóteles nada tiene que ver con el Sumak Kawsay ancestral Andino. Aristóteles, como Platón, San Agustín, Santo Tomás, Maquiavelo, Lutero, Descartes, Newton, Smith, Locke, Montesquieu, Rousseau, Keynes o Fridman están en los cimientos de la civilización occidental, con sus ideas se ha construido. Ellos son los artífices de la relación producción/consumo que es la base de la actual sociedad. No porque algunos de los personajes nombrados están fuera del tiempo capitalista se salvan de esta responsabilidad. Aristóteles pensaba que el buen vivir sólo era posible para los patricios, no para los esclavos; San Agustín para los señores feudales, no para los siervos; de Smith en adelante, hasta Friedman, Hayek o Fukuyama para los dueños del capital, no para los trabajadores.

Correa no puede apropiarse de las frescas concepciones del Sumak Kawsay ancestral así como hizo con todos los temas de la reivindicación socialista. Como ejemplo, quizás el caso más paradigmático sea el de la educación nacional. Después de la reforma educativa de Alfaro, en el Ecuador del siglo XXI era evidente que esa reforma se había agotado. El Ecuador del siglo XX fue producto de esa reforma. El laicismo, la libertad de cátedra, la autonomía universitaria eran sus cimientos. Cuando las universidades fueron tomadas por el dogmatismo stalinista, la educación laica de Alfaro entró en un callejón sin salida. La misión medular de la universidad, que es la de producir conocimientos, se esfumó. Las universidades pasaron a ser botín político del revolucionarismo estridente, enemigo del rigor y la calidad crítica. Muchos años de desprestigio reclamaban de urgencia un cambio. Consciente de esta realidad Correa arremetió con fuerza en la educación nacional. Tirios y troyanos estuvieron de acuerdo con la intervención del Estado en esa tarea. Comenzó promulgando una nueva Ley de Educación Superior y, con ella en la mano, suprimió las universidades de “garaje” e implantó el criterio de que la visión crítica de la sociedad no es compatible con la calidad. Hoy el Estado tiene la misión de calificar a las universidades y exigir a su personal docente su preparación científica. Como en todo lo que hace la Revolución Ciudadana, hasta aquí no hay pero; pero el pero viene ahora: ¿para qué toda esta reforma? Dice Correa que para crear la sociedad del conocimiento. ¿Qué conocimiento? El conocimiento clasista del capitalismo, la ciencia oficial del sistema que lo reafirma en un grado superior de calidad y refinamiento (Véase: Villavicencio, 2013). Así en todo. Si no, fijémonos en la reforma jurídica, tributaria, cultural, etc. Pone las cartas sobre la mesa, pero no pasa de ahí, con lo cual deja los problemas intactos.

Sostiene la ideología oficial que primero será necesario construir una sociedad posneoliberal y es en este argumento dónde se esconde la trampa. Después de la “negra y larga noche neoliberal” no hay otra sociedad posible que la del Sumak Kawsay, como demostraremos. La sociedad posneoliberal es un invento genial de la nueva derecha, no sólo ecuatoriana, sino latinoamericana. Lo demuestran casos dramáticos como los de Brasil y Argentina, en cuya lógica se encarna la nueva hegemonía del capitalismo mundial. Posneoliberalismo es llana y simplemente darle nuevas alas al capitalismo. En ningún caso, peor en el Ecuador, esa tesis está respaldada por un poderoso movimiento popular que empuje el proceso hasta playas revolucionarias (Cueva,2013). En todos los casos lo más probable es que desemboquen en fascismos criollos o democracias fuertemente autoritarias y “disciplinarias” como ha dicho un autor (Dávalos, 2010). Sólo a mentes gravemente distorsionadas en lo teórico se les puede ocurrir que la vía de crear más capitalismo nos llevará a un cambio revolucionario. Casi seguro serán la antesala de la represión, como nunca antes hemos conocido los ecuatorianos. Crear la burguesía nacional es una tesis comunista que se ha venido demostrando equivocada desde comienzos del pasado siglo y que sólo mentes débiles como la de Correa y sus pupilos se han atrevido a desempolvar, porque encaja perfectamente en sus concepciones sobre el Estado-nación.

Pero dónde Correa muestra el hueso de sus concepciones es en el tema de su modelo productivo (Véase: Plan Nacional del Buen Vivir, período 2013-2017). La propaganda oficial ha machacado hasta el cansancio que en este nuevo período su meta principal será el cambio de la “matriz productiva”. Al igual que en la educación y en la justicia y en todos los campos, hay un clamor nacional por hacer cambios revolucionarios en este terreno. Cambiar la “matriz productiva” significa sentar las bases para un nuevo modelo de producción que comienza por alterar radicalmente la naturaleza de la actual estructura de la propiedad, ir del industrialismo extractivista a una matriz agrícola altamente tecnificada que cuide y proteja el medio ambiente, siente las bases de una nueva forma de vida y vaya construyendo, a golpe de esfuerzo y sacrificio de todos los ecuatorianos, una nueva civilización, cuyo eje primordial no sea el de la producción/consumo, sino el de la producción de bienes de uso que satisfagan las necesidades vitales del ser humano, tanto materiales como espirituales, una nueva sociedad construida en torno a los auténticos valores del Sumak Kawsay.

Lejos está Correa de concebir el desarrollo de esta manera. Él ha comenzado a usar el discurso del Buen Vivir aristotélico, camuflado en el del Sumak Kawsay ancestral, para meternos de contrabando el desarrollismo capitalista, funcional a su concepción del Estado-nación y acorde con las exigencias del capitalismo corporativo mundial. Este es el marco conceptual de su actual discurso extractivista, oculto ahora en los argumentos tecno-científicos, según los cuales la explotación de la naturaleza casi no reviste peligro. La explotación del Yasuni ITT, la apertura a los transgénicos, la conservación de las termo eléctricas y hasta la misma generación hidroeléctrica de energía, no son compatibles con las bases gnoseológicas y civilizatorias del Sumak Kawsay. Afirmar con desparpajo prepotente que “no podemos ser mendigos sentados en un saco de oro” demuestra la implacable lógica del consumismo secular que ha puesto a la humanidad al borde del abismo.

El correismo es una concepción integral que no pude ser combatida sólo en la persona de Correa, hay que combatir su integralidad que está recogida en el programa que defiende, programa que busca la construcción del Estado-nación. Un proyecto afín con los intereses de la oligarquía ecuatoriana y sus aliados internacionales. De triunfar el correismo en toda su extensión, la dominación capitalista sobre el pueblo ecuatoriano se prolongará durante el próximo siglo.

Correa es un reformista armado con el discurso revolucionario, es el artífice histórico de la construcción del Estado-nación en el Ecuador, etapa que para la nueva izquierda del Sumak Kawsay Revolucionario (SKR) no es necesaria. Sostenemos que en el Ecuador están maduras las condiciones históricas para pasar de inmediato a la construcción de la Civilización del Sumak Kawsay. Correa es un embustero ideológico. De nosotros depende no dejarnos engañar. Con Lincoln pensamos que “se puede engañar a mucha gente por poco tiempo, a poca gente por mucho tiempo, pero no se puede engañar a toda la gente por todo el tiempo.” Ñucanchi socialismo se encargará de ir desenmascarando sistemáticamente las pretensiones tramposas de Correa en el terreno del Sumak Kawsay.

EL SUMAW KAWSAY REVOLUCIONARIO (SKR) Y EL SOCIALISMO

La sociedad actual, como hemos dicho en renglones anteriores, se encuentra al borde del abismo. No es una frase o una exageración (Lovenlok, 2012). Los informes de las comisiones especializadas de Naciones Unidas sobre el calentamiento global dejan en claro que a este ritmo frenético de producción capitalista, en menos de cincuenta años, nuestra civilización estará colapsando. La crisis no sólo es financiera, es una crisis total, que va desde la economía hasta la moral (George,2010). Es una crisis civilizatoria, lo que significa que la forma de producir los bienes que el ser humano necesita se ha vuelto opuesta a su instinto elemental de sobrevivencia. Producir como ahora lo hacemos, no nos ayuda a vivir, por el contrario, nos está matando (Klein, 2010).

En el siglo XIX Carlos Marx desentrañó los ocultos secretos del régimen capitalista y, lo que es más importante, advirtió que la tendencia creciente a la acumulación del capital llevaría a la humanidad al borde del abismo (Guerrero, 2008). Esa advertencia se ha hecho realidad en nuestro tiempo. Nadie que piense honestamente puede negarle a Marx este mérito que no es el de un adivino, sino el de un científico. Sus predicciones, basadas en el método dialéctico, han sido exactas.

Pero el método dialéctico de Marx no sirvió sólo para desentrañar la esencia depredadora del capitalismo, sino para proponer también su superación. En el límite de las posibilidades del capitalismo están las señales del nuevo tiempo, que los revolucionarios tenemos que aprender a ver. Eso es lo que debemos entender por cambio de época. Este es un momento histórico similar al que se vivió en la época del cristianismo, en la que el esclavismo había agotado sus posibilidades o, a la del siglo XVIII, en que el feudalismo expiraba y el capitalismo, precisamente, anunciaba su nacimiento.

Es evidente que estamos viviendo ese proceso de cambio en estos precisos momentos. Lo que no es cierto es que ese cambio se encamina al surgimiento de un socialismo como el que inspiró la revolución bolchevique de octubre a inicios del siglo XX. Pensar de esa forma sólo demuestra que no se ha sido capaz de asimilar las lecciones históricas que ese hecho nos dejó, y, demuestra además, que la sabia stalinista está metida hasta los huesos de los seudo revolucionarios de nuestra época. Nunca más un socialismo cosificado y anti dialéctico, como el que Stalin implantó en la ex Unión Soviética, deberá volver a nacer. Junto con el capitalismo, deben ser botados al tacho de la Historia.

De Marx nos queda su método (Marx, 1976), aporte valioso para la crítica permanente que se debe hacer a la vida de las colectividades, nos queda su lúcida interpretación del régimen capitalista y su humanismo profundo sobre la sociedad del futuro, que para él era la sociedad comunista (Marx, 2009). Sus enseñanzas están incorporadas a la cultura humana de la misma forma natural que las conquistas de la física, de la biología o de cualquier otra ciencia que hayan contribuido a la ampliación de los conocimientos de nuestra especie, es uno de los gigantes, sobre cuyos hombros, otros seres humanos podrán avizorar el futuro, lo que no necesariamente significa que tenemos que ser marxistas para cambiar el mundo.

Marx fue el crítico más lúcido del capitalismo decimonónico y sus proyecciones científicas sobre la economía, la filosofía y la política han alumbrado la senda de los revolucionarios que han buscado honestamente una solución a los problemas de la humanidad, pero al ser su pensamiento fruto auténtico de la cultura occidental, se demuestra incompleto, en tanto no tuvo en cuenta el aporte de la forma de vida -y el pensamiento que la sustentaba- de los pueblos americanos que fueron sometidos por la civilización occidental europea. Hoy, quinientos años después, ha llegado la hora de la integración complementaria de lo mejor que produjo la crítica política de occidente, con el pensamiento pre colombino que se vio obligado a ocultarse para no desaparecer bajo la acción brutal de la conquista, extendida en el tiempo por el neocolinialismo y su apabullante cultura. Ese es el desafío teórico de nuestro tiempo.

El punto de coincidencia axial entre el socialismo científico de Marx y el pensamiento ancestral andino está en el carácter de la propiedad como fundamento de la organización social. Los pueblos originarios de América no conocieron la propiedad privada, habiéndose organizado en torno al colectivismo de la tierra y del trabajo. Los estudios históricos de Marx le llevaron a la conclusión de que la propiedad privada sobre los medios de producción determinaba la desigualdad y la explotación del hombre por el hombre y que, por lo tanto, había que abolirla. Este es el punto de fusión entre el pensamiento ancestral andino y lo mejor del pensamiento crítico occidental, que es el socialismo.

El “pachamamismo” retórico desconoce la importancia del pensamiento socialista. El marxismo dogmático hace lo mismo con el pensamiento ancestral. Ambos están equivocados y, con su actitud, cierran las puertas al desarrollo de un nuevo pensamiento.

Ñucanchi socialismo sostiene que el cambio de época a nivel planetario viene rodando sobre los rieles de este nuevo pensamiento, enterrando con sus concepciones la visión dogmática del pensamiento marxista y la ilusa pretensión pachamamista de dar las espaldas al mundo occidental, del cual, aunque no lo queramos, somos parte. El nuevo mundo, la nueva civilización, nacerá de esta necesaria fusión teórica. Ella ha comenzado a perfilar, en el pensamiento y la conciencia de los revolucionarios de esta época, el mundo del futuro.

Ñucanchi socialismo trabaja incansablemente en la formulación teórica de todo lo que se desprende de la reflexión anterior. Sabe que ella es la estructura del nuevo pensamiento, comprende que ahora es cuando tenemos que agotar nuestras vidas en la batalla por demostrar la justeza de estas nuevas concepciones y no se engaña al afirmar que el enemigo que ahora tenemos al frente es el gobierno de Rafael Correa. Su concepción del Buen Vivir es antagónica con la concepción del Sumak Kawsay Revolucionario. Sabemos que para construir la sociedad del Sumak Kawsay tenemos que “hacer saltar en añicos” el capitalismo depredador y brutal. Como ya lo dijimos en otro documento: “No puede haber sociedad del Buen Vivir si antes no se cambia la matriz productiva. El SKR propone invertir la importancia de la propiedad en el Ecuador, colocando en primer lugar la propiedad comunitaria en todos los sectores y dando impulso prioritario a la producción agrícola. Esta tarea no es de unos, es de todos y será la base sólida de la construcción real del Estado Plurinacional e intercultural. El SKR supera la falsa discusión de si esto será postcapitalismo o socialismo. Será el estado Plurinacional, con todos y para bien de todos, como quería Martí. Nuestro Estado, nuestra sociedad, nuestra vida, nuestro futuro, la sociedad del Sumak Kawsay que recupera la memoria y rompe con las raíces de la dominación colonial y neocolonial. Otra realidad, otra civilización (Oviedo, 2013).

Las siguientes premisas son necesarias para iniciar este proceso:

1. Respeto a la naturaleza. Significa estar en contra de las bases civilizatorias del Buen Vivir: el industrialismo, el extractivismo, el desarrollismo, la quema de combustibles fósiles y todas sus consecuencias. Al rescatar esta premisa de las sociedades ancestrales la ubicamos en la base de la nueva civilización.

2. Respetar al individuo como portador de su libertad que se convierte en libertad colectiva cuando el individuo toma conciencia de los objetivos que la sociedad persigue. El colectivismo sólo es real cuando se anula, no al individuo, sino al individualismo. La libertad individual, que está en la base de las sociedades occidentales, tiene que ser respetada.

3. Cambiar las bases gnoseológicas del conocimiento. El método cartesiano se ha vuelto obsoleto, tiene que ser sustituido por otro. Las nociones ancestrales del conocimiento integran la unidad, no la desintegran. Es un sistema de sistemas, en el que uno existe en función de otro y así sucesivamente hasta el infinito. Dañar uno, significa afectar el todo. Si el sistema educativo no prepara al ser en estas concepciones, no hay esperanza. La nueva civilización tiene que acercar al ser humano a la naturaleza. Los niños tienen que volver a recordar que la leche viene de la vaca y no de la funda.

4. La civilización del Sumak Kawsay debe sustentarse en la agricultura. Los bienes industriales, en última instancia, son prescindibles; los que nos da la tierra, no. La lucha por la seguridad alimentaria a nivel mundial se sustenta en esta premisa. La humanidad tiene que recuperar la memoria de que su esencia es la tierra, el agua, el viento y el fuego. Para un ciudadano de Nueva York, o de Hong Kong, será difícil aceptarlo, pero al fin, la realidad le impondrá esta verdad.

5. La lucha más efectiva contra el capital es controlarlo desde el Estado, lo que no quiere decir eliminarlo. Si no es posible eliminar al individuo, tampoco es posible eliminar la iniciativa individual. El emprendimiento no puede desaparecer, pero debe dar para vivir. Dar calidad, bienes perdurables. La plusvalía de su producción debe tener un límite, cuyo estándar debe ser la dignidad humana, tanto para el capitalista, como para el trabajador, así como para la naturaleza y el medio ambiente

6. Reducción de la plusvalía. La reducción de la plusvalía crea más oportunidades para todos los individuos, porque evita la mega concentración de la riqueza. Esto hace posible la reciprocidad ancestral, superando el error del socialismo del siglo XX de la igualdad absoluta entre los seres humanos y del antagonismo irreconciliable de las clases sociales. Hoy sí existen clases diferenciadas, como una muestra monstruosa de la inequidad. Debido a la concentración de la riqueza los seres humanos han perdido hasta la esperanza. El SKR estimula la superación individual porque el ser humano recupera la confianza en su esfuerzo. El trabajo deja de ser una esclavitud, pasa a ser la base de la libertad en el marco de una competencia creadora y estimulante.

7. Un Estado popular que lleve adelante el SKR es necesario, pero para hacerlo tiene que estar en manos de quienes así piensan. En este nivel de desarrollo de la sociedad humana, sin ser la única, la forma más adecuada de llegar al poder es la participación política en el sistema vigente. Las concepciones del SKR, donde mejor se pueden concretar, son en una estructura partidaria. De su ideología surgirá su organicidad.

8. Todos podremos participar de esta cruzada civilizatoria, menos los que defienden y representan el viejo capitalismo. El nuevo amanecer es obra de todos. La nave en que viajamos siete mil millones de seres humanos, más todas las especies animales y vegetales y todos los recursos naturales que tenemos para sobrevivir, no puede seguir en manos de pequeñas minorías voraces a las que poco importa la suerte de las mayorías.

9. Dar por superada la discusión al interior de la izquierda como requisito para avanzar en la lucha por una nueva civilización. La izquierda stalinista, en todas sus variantes, es un lastre que impide el avance. El SKR es otra izquierda, que comienza a construirse sin los vicios de la vieja (Ver: Oviedo, 2013).

Quito, 29 de septiembre de 2013.

Escrito para el libro: Sumak Kawsay vs. el Buen Vivir.

BIBLIOGRAFIA:

Alfaro, Eloy

2012 El “otro” y la estética del poderío en la “revolución ciudadana, FICA, Bogotá

Acosta, Alberto, recop.

2013 El país que queríamos, Quito

Berman, Morris

2007 El crepúsculo de la cultura americana, Edit. Sexto Piso, México, D.F

Cueva, Agustín

2013 Autoritarismo y fascismo en América Latina, Edit. Gallo Rojo, Quito.

Dávalos, Pablo

2010 La democracia disciplinaria. El proyecto posneoliberal para América Latina CODEU, Quito

Fox, Jeremy

2004 Chomsky y la globalización, Gedisa, Barcelona.

George, Susan

2010 Sus crisis, nuestras soluciones, Icaria, Editorial

Guerrero, Diego

2019 Un resumen completo de El Capital de Marx, Maia, Madrid

Hurtado, Osvaldo:

2009 Las costumbres de los ecuatorianos, Planeta, Quito

Klein, Naomi

2010 La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Paidós, Barcelona

Lovelock, James

2011 La tierra se agota. El último aviso para salvar nuestro planeta, Planeta, Barcelona

Marx, Carlos

1976 Introducción general a la crítica de la economía política, 1875 y otros escritos sobre problemas metodológicos, P y P, Bogotá

Crítica del programa de Ghota, 1875

Oviedo R., Jorge

2013ª El Sumak Kawsay Revolucionario (SKR) base conceptual de una nueva civilización, en la web: forosocialistaecuador.com

2013b El Sumak Kawsay revolucionario (SKR), el Estado liberal burgués y la plurinacionalidad, en la web: forosocialistaecuador.com

SEMPLADES

2013 Plan Nacional del Buen Vivir, período 2013-2017. SEMPLADES, Quito

Ramírez G., René

2012 La vida (buena) como riqueza de los pueblos, hacia una socioecología política del tiempo, IAEN, Quito

Schaff, Adam

1994 El marxismo al final del siglo, Ariel, Barcelona

Varios autores

2009 América Latina hoy, ¿reforma o revolución?, Ocean Sur, Querétaro

2010 Los nuevos retos de América Latina, Socialismo y Sumak Kawsay, SEMPLADES.

Villavicencio, Arturo

2013 Hacia dónde va el proyecto universitario de la revolución ciudadana? Quito, En: http://lalineadefuego.info/2013/05/01/hacia-donde-va-el-proyecto-universitario- de-la-revolucion-ciudadana-arturo-villavicencio1/

 

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¿Y EL AGRO?

Siete años de Revolución Ciudadana y el tema agrario brilla por su ausencia. Sí, señor. Alfaro no pudo con el poder real de los terratenientes, porque dejó intacta la hacienda serrana y el latifundio costeño y, lo que fue peor, la condición servil del indio. La necesidad de una reforma agraria real, que entregue la tierra a los campesinos y sea la base de una nueva matriz productiva, sigue siendo una tarea histórica relegada.

Ninguna iniciativa parlamentaria ha caminado en la Asamblea, todas se han enredado en pretextos administrativos, incluida una que se presentó por iniciativa popular. Correa tiene su peor limitación histórica en la contradicción que existe entre una reforma Agraria popular y los intereses de los agro-industriales terratenientes. Un latifundio es una propiedad mayor de cien hectáreas aquí o en cualquier parte del mundo y los terratenientes no aceptan menos de quinientas.

¿Cómo se piensa, entonces, cambiar la “matriz productiva”? El ingeniero Glas parece ignorar lo que es un latifundio; el silencioso Ministro de Agricultura sigue en la luna y la Asamblea se empeña en complicar el laberinto de pretextos para no tratar el tema. Más de “cien años de soledad” para los campesinos.

Mashi Rafael ha propuesto la productividad para definir el latifundio, con lo cual, si un pequeño o mediano productor agrícola es eficiente, será considerado latifundista y si un gran propietario demuestra cumplir su “función social”, nadie le topará un pelo, con lo cual la estructura de la propiedad agrícola en el Ecuador seguirá siendo la misma que tenemos desde la época colonial.

Esa estructura de la propiedad es la base de la desigualdad social y económica en el Ecuador. Eso que hay que cambiar, es lo que Correa quiere mantener. ¡Vaya revolución!

 

Publicado en:

La Hora, 6/noviembre/2013, Quito

 

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¿QUÉ ES UN FORO?


Ese bello diccionario de María Moliner -ahora casi desconocido por las generaciones internautas-, nos dice que el foro era en Roma una plaza en la que se realizaban las reuniones públicas. La gente intervenía con sus opiniones, se discutía, se opinaba y, al final, el pretor impartía justicia.
Una reunión de amigos que opinan lo mismo no es un foro; cuatro personas reunidas frente a una multitud para disertar de lo que conocen, no es un foro; tampoco es un foro cuando, además de los invitados, intervienen decanos y directores para hacernos conocer sus opiniones. Todo esto frente a un auditorio de jóvenes estudiantes que van más a aprender que a preguntar.
No se supera en la Universidad Central el viejo estilo de la izquierda tradicional. No se termina de comprender que una condición intrínseca del conocimiento es la circulación de ideas, su confrontación. No hay conocimiento cuando a los jóvenes aprendices se les da un solo punto de vista. Un foro sobre el correismo, por ejemplo, debe comenzar por invitar a un partidario de esa corriente y a un opositor y a otro contrario a los anteriores, de tal manera que se conforme un abanico de opiniones que ilustre al auditorio.
No es un foro cuando hay una sola opinión. Eso es adoctrinamiento. Lo hicieron el MPD, los comunistas, los socialistas, los grupúsculos revolucionarios que durante décadas actuaron al interior de la Central, lo siguen haciendo los nuevos burócratas de esta universidad intervenida, que ha comenzado a caminar de espaldas a la dura realidad nacional.
Los maestros que tenemos fe en las ideas que transmitimos a nuestros estudiantes no tenemos miedo de exponer lo que pensamos. A nuestros alumnos no les adoctrinamos, les enseñamos a razonar, para que con la razón se defiendan en la vida.
Publicado en
La Hora, 30/septiembre/2013, Quito
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EL SUPERHÉROE

Yo comprendo el síndrome de la traición que aqueja a Mashi Rafael. ¡Pobre! Tiene que ver fantasmas por los cuatro costados. No es para menos. En Alianza País no hay una ideología, hay una fanesca, no de ideologías, de intereses personales, ambiciones, proyectos individuales, etc, etc. ¡Pobre Mashi! Cree que en política se puede ignorar la ciencia de la organización.

¿Cuál es el equipo humano que acompaña a Correa? Los supuestos marxistas están más callados que “Chico Silencio”, incapaces de alzar la voz para corregir el rumbo; los seudo socialistas tienen pavor de perder sus sueldos y se han vuelto siervos incondicionales del presi, igual que los miristas, los comunistas y los ex guerrilleros del AVC. Mashi Rafael está solo frente a la maldad, como los superhéroes.

Recién los izquierdistas de antaño se dan cuenta que Correa es una ficha brillante de la derecha tradicional y se someten a la cobardía de no denunciarlo, los cuadros “progresistas”, es decir, la derecha camuflada, tampoco pueden hacer nada frente a la fuerza ciclónica del líder y la derecha dinosaurica prefiere esconder las orejas porque con esa “bestia” al frente, todo se puede sin correr mayores riesgos, piensa . El pueblo intuye que Correa es su enemigo.

A Correa no le queda sino aliarse con Arregui, la Conferencia Episcopal, TFP, el Opus Dei y otros parecidos para seguir haciendo el papel de superhéroe. Le sostendrán personajes genéticamente de derecha como Alexis Mera y el fiscal Chiriboga, pero no es suficiente.

El síndrome de la traición es un síntoma de debilidad. A Correa no le quedan sino dos caminos: tomar por las de Villadiego o declararse el super Rafstalin ecuatoriano. Conociéndolo, no creo que prefiera huir, escogerá lo segundo.

¡Sólo de pensarlo me da escalofríos!

 

Publicado en

La Hora, 23/octubre/2013

Quito

 

 

 

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LA RENUNCIA

 

Mishu Rafael es como un niño emperrado. Renuncio si no me hacen caso, renuncio si no lo hacen como yo digo, renuncio, renuncio, renuncio…

Ahora el pretexto es que más de veinte asambleístas de la bancada oficialista no coinciden con él en el tema de la despenalización del aborto. Paola Pavón, Roxana Alvarado, María Augusta Calle, en chispeantes discursos, argumentaron a favor del derecho que la mujer tiene a decidir sobre su cuerpo, demostrando una mentalidad abierta a las exigencias morales de nuestro tiempo, caracterizado por la inocultable caída de los viejos paradigmas que rigieron la vida de nuestros abuelos; pero mishu Rafael amenaza con renunciar si se despenaliza el aborto, demostrando que es un “revolucionario” con la pacata moral de los tiempos de la Santa Inquisición.

A decir verdad, en lo personal nada me importa como concibe estos temas el ciudadano Correa, pero como ecuatoriano me preocupa la conducta moral del presidente. No puede, por medio del chantaje, colegislar para imponernos a todos su tesitura moral. No cabe en esta época de la cuántica y la nanotecnología tratar de imponer una moral escolástica al más puro estilo de los Torquemada del siglo XV.

Ampararse en la amenaza de llevar a consulta popular este tema sólo demuestra que nada entiende del cambio. La modernidad y el desarrollo vienen acompañados de una nueva moral, basada en el respeto a las diferencias, no en la imposición de las creencias.

Los asambleístas de Alianza País no serán capaces de amar más a su líder que a la verdad, estoy seguro. Esa olla de presión estallará en cualquier momento. Si son revolucionarios de verdad se sumarán a la fuerza del pueblo que va preparando las condiciones para derrotar en las urnas al Torquemada redivivo.

Publicado en

La Hora, 16/octubre/2013, Quito

 

 

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