LA AUTOCRITICA

 

Un mundo sin contradicciones existe sólo en el discurso oficial de la dominación. En la vida real, eso no es posible. La lucha es la fuerza dinámica que mueve la vida en todos sus niveles.

En los procesos políticos ha habido siempre confrontación de fuerzas porque son resultado de los intereses de clase, de tal forma que, si Juan Pueblo choca con Perico Burgués, no es a causa de la antipatía personal, sino de sus intereses opuestos e irreconciliables.

Pero las contradicciones se dan también dentro de las fuerzas opositoras. Juan Pueblo tiene contradicciones en su interior, igual que Perico Burgués. En el conocimiento mutuo que tengan de su contrario, radica la capacidad táctica y estratégica de cada uno para tomar ventaja en la lucha.

La autocrítica, en ambos casos, es necesaria. Es el arma secreta que les permite fortalecer sus posiciones. En el Ecuador, la derecha la ha usado, no la izquierda. En la izquierda se ha estilado el canibalismo, con lo cual la izquierda se ha enquistado y anulado en la confrontación de clases.

En la coyuntura actual, por ejemplo, la izquierda “opositora” no acepta críticas y peor se autocritica. Mete miedo a sus bases argumentando que no se debe restar, ni señalar culpables, ni tampoco darle pretextos a Correa para que la destruya. Lo mismo de siempre.

Tan disminuida es esta izquierda que prefiere enterarse de sus pecados con el sermón de periodistas como José Hernández y no con la voz de sus propios militantes que, sin creerse dueños de la verdad, hacen propuestas alternativas y revolucionarias.

Nada que hacer, esa izquierda pétrea seguirá discutiendo lo mismo y reactivando los temores de siempre. No tiene valor para dar el salto “epistemológico” que la historia nos exige.

 

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 25-03-2015, Quito

 

 

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¡GIRO A LA IZ!

Se puede intentar una sumaria clasificación de los gobiernos en el Ecuador según haya sido su impacto en el proceso de modernización del capitalismo. Seguir leyendo

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¡NI DE BROMA!

 

Un gran alivio sentí al oír las últimas declaraciones del ex vicepresidente Moreno. Dijo que no estaba de acuerdo con la tesis de la reelección ni con la sanción a Bonil. Supe, entonces, que nunca sería candidato.

Sí, porque el tema de la reelección es ahora vital para el régimen, no tanto por Correa, como por la imperiosa necesidad que tienen de contener la marea negra de la corrupción, ahora represada. La mística revolucionaria que se necesita para cambiar la realidad no es una de las virtudes de los aliancistas, tampoco es un gobierno de ángeles asexuados indiferentes a las mieles del poder. Si Correa está por arriba del bien y del mal, mal haríamos en creer que sus correaboys también lo están.

Lo de la libertad de expresión es el otro nervio sensible del régimen. Correa pelea contra la prensa equivocando el blanco. Son los poderosos intereses económicos los que debe atacar, no una prensa que es parte del paisaje democrático. A estas alturas del partido, los escándalos de Correa contra la prensa son sutiles cortinas de humo para dejar las cosas como están.

En los dos temas Lenin Moreno lleva razón, pero, curiosamente, son los dos temas que más interesan a la extrema derecha ecuatoriana. Si impiden la reelección, la derecha hundirá el Titánic con lo bueno y con lo malo de la RC y desbrozará el camino de “su” libertad de expresión.

Ahora que Moreno ha hecho saber que está más de acuerdo con la derecha que con el régimen, ni de broma Correa pensará en él para la continuidad.

Y el chistecito de ser la carta de la izquierda “boba” para enfrentar a Correa, no creo que se le pueda ocurrir a nadie que tenga un dedo de frente.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 11, marzo, 2015, Quito

 

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CIENCIA FICCION

 

Había una vez… un lejano planeta en la comba infinita del universo que había encontrado la paz. Los planetas vecinos mandaban frecuentemente delegados a averiguar cómo había logrado su rey tanta maravilla y el rey les repetía, sin titubear, la fórmula infalible de su éxito: el diálogo, todo lo hemos logrado con el diálogo.

Primero dialogaban el rey y su corte, se ponían de acuerdo para estar claros en cuáles eran sus derechos y los privilegios que debían defender. Sabían que no podían ceder ni un milímetro en cuanto al manejo del poder político se refería, ni permitir que se cuestionara su legitimidad. Todos los asuntos restantes eran susceptibles de diálogo.

Dialogaban los ejércitos del rey y la piedra angular de sus reflexiones era la fidelidad, la defensa del sistema establecido. Tenían la elocuencia del poder militar con sus naves fotodeslizantes que todo lo podían destruir en un segundo.

Y dialogaban también los trabajadores, la gente común que después de siglos de lucha se habían convencido que nada podían hacer, que lo único que les quedaba era el diálogo. El rey les había convencido, por medio del diálogo precisamente, de que era preferible la explotación a la muerte por hambre.

Cuando los delegados llegaban a este planeta maravilloso se encontraban con un espectáculo impresionante: había mesas de diálogo por todas partes. En una estaba Mónica con Jaime, en otra Paúl con Mauricio, en otra el rey con los militares, y así, por todas partes, miles de mesas, dialogando, dialogando…

Los delegados interplanetarios regresaban admirados a recomendar a sus respectivos reyes el diálogo como único camino para alcanzar la paz.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 4, marzo, 2015, Quito

 

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¡VAN DOS!

 

Y pueden llegar a ser miles las cartas que José Hernández dirija a los responsables de que Correa haya llegado al poder; puede avergonzar a muchos intelectuales como Javier Ponce, llorar con ellos, quejarse o reclamarles, pero nada de lo que diga tendrá validez para el pueblo.

¿Por qué no suenan sinceras las críticas de Hernández? Porque no toma partido por el pueblo en un momento en que es imprescindible radicalizar la obra del correismo, porque lo que critica en Acosta es también su esencia, porque no comprende, al igual que todos los que llevaron a Correa al poder, que no es sólo una cuestión de estilo, sino de concepciones teóricas que trascienden los límites gastados de la democracia burguesa. Los demócratas como Hernández rehúyen la polémica sobre el Estado para quedarse en la hojarasca de los “estilos” y otras minucias de la política rupestre.

Correa tiene el mérito de que nos ha obligado a quitarnos la máscara. Así como a Hernández le obliga a reflexionar en quién está mejor capacitado para salvar esta democracia, a los revolucionarios les ha hecho comprender que pueden ser radicales sin tomar las armas.

Radicales para establecer qué Estado quieren, qué democracia, qué poder, qué economía. La suerte del Ecuador no se resolverá estableciendo quién defiende mejor este sistema, sino quién tiene el valor de cambiarlo. Por eso los políticos de derecha y de centro que piensan como Hernández, por mucho que se apropien de las tesis revolucionarias, ya nunca serán creídos por el pueblo, porque eso ya pasó con Correa.

Ahora la duda que surge es si el correismo tolerará tanta franqueza revolucionaria o, a su vez, si Hernández, siendo poder, lo haría, porque contra el pensamiento revolucionario, se unen todos los demócratas.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 25, febrero, 2015, Quito.

 

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DIEZ COMENTARIOS Y UNA GLOSA A UN TEXTO DE FRAY BETTO

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Muy pocos intelectuales en América Latina, sin ser marxistas, demuestran tanta lucidez como el brasileño Carlos Alberto Libânio Christo, Fray Betto. Autor de textos magistrales como El Calendario del Poder y otros de indudable importancia, sigue reflexionando sobre los temas de la revolución. Su vena social le emparenta con personalidades descollantes como las del Obispo Helder Cámara, Ernesto Cardenal o Leonardo Boff. Su pensamiento está integrado a esa corriente que desde la década de los años sesenta busca encontrar los caminos más apropiados para la liberación de nuestros pueblos.

En el No. 500 de la Revista ALAI (América Latina en Movimiento) se incluye un texto de Fray Betto titulado Impasses de los gobiernos progresistas que llama la atención por lo acertado de sus reflexiones sobre los límites y contradicciones de los actuales gobiernos “progresistas” de América Latina.

Me permito comentar, brevemente, las diez coincidencias que encuentro en su texto con las reflexiones personales que he venido haciendo durante este último tiempo en torno al camino que la izquierda latinoamericana debe seguir para alcanzar la verdadera y definitiva liberación de nuestros pueblos y, a su vez, hacer una glosa a una de sus más importantes conclusiones.

COMENTARIOS

Primero: “Ahora, ser de izquierda no es un problema emocional o una mera adhesión a los conceptos formulados por Marx, Lenin o Trotsky. Es una opción ética, con fundamento racional. Opción que tiene como objetivo favorecer, en primer lugar, a los marginados y excluidos. Así que nadie es de izquierda por declararse como tal o por llenarse la boca de clichés ideológicos, sino por la praxis que ejercen en relación con los segmentos más pobres de la población.”

Siempre ha sido así, porque la ética es opuesta a la injusticia. Marx, Lenin, Trotski y tantos otros revolucionarios en la Historia, incluido Jesús, teorizaron sobre el tema, lo que hizo posible el surgimiento de partidarios de sus ideas. Ese no es el problema, el problema radica en la apropiación mentirosa de esa “ética, con fundamento racional” por parte de los dueños de una ética irracional, que por medio del engaño han mantenido el poder político en sus manos. Contra el engaño histórico de la ética oficial, no hay otra vía que la confrontación.

Segundo: “Los gobiernos democrático-populares han provocado, de hecho, importantes cambios para mejorar la calidad de vida de amplios sectores sociales”.

Cierto. Esos pobres que antes vivían con un dólar diario, ahora viven con dos. La “ética progresista” se conforma con eso. Sus líderes suelen decir que están dejando un mundo mejor. ¿No es esta, acaso, otra forma de engaño?

Tercero: “Desde un punto de vista histórico, es la primera vez que tantos gobiernos del continente se mantienen alejados de los dictados de la Casa Blanca.”

También es cierto. Pero, ¿qué hay detrás de esta aparente verdad? Se corre el riesgo de creer que los Estados Unidos va a renunciar a su “patio trasero” sólo porque ya se evidencia la voluntad de la unidad latinoamericana. No es tan fácil. Los propios gobiernos “progresistas” se ven tentados por sus ofertas y no estaría mal pensar que algunos son parte de la nueva estrategia imperialista. Para muestra basta un botón. Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos, convocó a la Primera cumbre de seguridad energética en el Caribe, cuyo fin último no es la ayuda desinteresada, sino la neutralización perversa de la iniciativa chavista de subsidiar cien mil barriles diarios de petróleo a los países de la región, con lo cual se pretende dar otro golpe de muerte a Cuba. En este tema no se puede cantar victoria, el imperialismo tiene sus fuerzas intactas. Se debe entender que no basta la voluntad de estar lejos de los yanquis, que lo que cuenta es la práctica concreta de unirse y el compromiso de luchar hasta las últimas consecuencias por esa unidad..

Cuarto: “Hubo un deslizamiento de la sumisión política a la sumisión económica”.

¿Es esto exacto? No. El dominio imperialista juntó siempre lo económico con lo político, para lo cual basta volver los ojos a la historia latinoamericana. Ahora el capital financiero cierra el cerco económico para mantener su dominio político, obligando a los pueblos a crear más capitalismo. Las estrategias de los “gobiernos progresistas”, lamentablemente, van en esa dirección. A Fray Betto no se le escapa este importante asunto: “Sin embargo…” –dice- “por más que los inquilinos del poder político implementen medidas favorables para los más pobres, hay un escollo insalvable en el camino: todo modelo económico requiere de un modelo político coincidente con sus intereses. La autonomía de la esfera política en relación con la económica es siempre limitada.”

Quinto: “Esta limitación impone a los gobiernos democrático-populares un arco de alianzas políticas, a menudo espurias, y con los sectores que, dentro del país, representan al gran capital nacional e internacional, lo que erosiona los principios y objetivos de las fuerzas de izquierda en el poder. Y lo que es más grave: esa izquierda no logra reducir la hegemonía ideológica de la derecha, que ejerce un amplio control sobre los medios de comunicación y el sistema simbólico de la cultura dominante.”

Si queremos darle un nombre a esta realidad diremos que son gobiernos pro oligárquicos y pro imperialistas, incapaces de tomar las riendas de la historia en sus manos y que hacen uso desvergonzado del discurso revolucionario para engañar a las masas.

Sexto: Dice Fray Betto con exacta claridad: “El modelo económico imperante, gestionado por el gran capital y adoptado por los gobiernos progresistas” y, más claro todavía: “Aunque adopten una retórica progresista, los gobiernos democrático-populares no logran prescindir del capital transnacional que les asegura apoyo financiero, nuevas tecnologías y acceso a los mercados. Y para eso, el Estado debe participar como fuerte inversor de los intereses del capital privado, ya sea facilitando el crédito, mediante la exención de impuestos y la adopción de asociaciones público-privadas. Este es el modelo de desarrollo post-neoliberal predominante hoy en América Latina.”

¿A esto es lo que en el Ecuador Rafael Correa llama “el milagro ecuatoriano”?, ¿y Dilma en el Brasil?, ¿y Cristina en Argentina?, ¿y Bachelet en Chile? Los pueblos del continente se tragan esta piedra de molino porque los seudo líderes del socialismo del siglo XXI se la sirven adornada con cánticos y símbolos revolucionarios en la mesa de su desesperación.

Septimo: Habla Fray Betto de un proceso “exportador extorsivo” que obliga al Estado a invertir “en la construcción de grandes obras de infraestructura para promover el flujo de bienes naturales mercantilizados, cuya facturación en divisas extranjeras rara vez regresa al país. Una gran parte de esta fortuna se aloja en los paraísos fiscales.”

La lógica del capitalismo corporativo de la globalización asfixia las raíces nacionales de nuestros pueblos, obligándonos a aceptar sus condiciones. Sin la voluntad política de resistir a ese proceso “extorsivo” se impone la lógica de que “no podemos ser mendigos sentados en un saco de oro”, como gusta argumentar frecuentemente el presidente Correa del Ecuador.

Octavo: Dice Fray Betto que optar por este modelo neo-desarrollista “es aceptar tácitamente la hegemonía capitalista, aunque sea con el pretexto de cambios «graduales», «realismo» o «humanización» del capitalismo. De hecho, es mera retórica de quien se rinde al modelo capitalista.” Y llega a esta lúcida conclusión: “…si lo que se pretende es garantizar los intereses del gran capital, los gobiernos progresistas tendrán que adecuarse para, cada vez más, cooptar, controlar o criminalizar y reprimir a los movimientos sociales.”

¿Capitalismo humano?, ¿reforma gradual?, ¿realismo? Ninguno de estos enfoques son nuevos ni originales. El “capitalismo sensato” los ha repetido una y otra vez desde la revolución bolchevique y siempre le han dado buen resultado en la perspectiva de neutralizar la insurgencia de las masas. Cuando se ha vuelto imposible detener su marcha, las fuerzas “sensatas” han recurrido a la violencia. Pronto llegará el momento en que los gobiernos “progresistas” de América Latina desaten feroces procesos represivos. ¿Acaso ya no sucedió en el Brasil?

Noveno: Estos gobiernos recurren al asistencialismo para paliar en algo la grave situación en que el neoliberalismo dejó a las masas. “De este modo” -dice Fray Betto-, “se crean reductos electorales, sin adhesión a un proyecto político alternativo al capitalismo. Se dan beneficios sin suscitar esperanza. Se promueve el acceso al consumo sin propiciar el surgimiento de nuevos actores sociales y políticos. Y lo que es más grave: sin darse cuenta de que, en medio del actual sistema consumista, cuyas mercancías reciclables están impregnadas de fetichismo que valoran al consumidor y no al ciudadano, el capitalismo post-neoliberal introduce «valores» –como la competitividad y la mercantilización de todos los aspectos de la vida y la naturaleza– que refuerzan el individualismo y el conservadurismo.”

¿Qué sentido tiene, por ejemplo, en el Ecuador, la construcción de una “sociedad del conocimiento” si la reforma educativa sirve sólo para reforzar los valores del conocimiento capitalista? ¿De qué sirve una educación de excelencia si se profesionaliza al estudiante en la defensa y perpetuación del individualismo? ¿Qué sentido tiene educar con calidad si esa educación no concientiza a las nuevas generaciones en el grave peligro del consumismo? ¿Para qué queremos una educación de calidad si en ella no está incluido el desarrollo de la capacidad crítica del estudiante? No basta con reproducir la ciencia burguesa, hay que crear otra, nuestra, que no destruya, que construya.

Decimo: “En resumen, el modelo neo-desarrollista seguido por la izquierda se empeña en hacer de América Latina un oasis de estabilidad del capitalismo en crisis”. “El gran peligro en todo esto es fortalecer, en el imaginario social, la idea de que el capitalismo es perenne.” Es la lúcida conclusión de Fray Beto.

¿Es correcto que así sea?, ¿un oasis “del capitalismo en crisis”?, ¿vale la pena luchar por ese ideal?, ¿debe un revolucionario contribuir a fortalecer la idea de que el capitalismo es eterno?, ¿merecen esa suerte las masas empobrecidas de nuestro continente? Creo que no. El futuro de nuestros pueblos tiene que ver con la revolución, no con la reforma. Dice Fray Betto que el único camino que les queda a los gobiernos progresistas de América Latina es la “intensa movilización de los movimientos sociales.”

Hagamos algunas reflexiones sobre esta última afirmación de nuestro autor.

UNA GLOSA AL TEXTO

Dice Fray Betto que el único camino que les queda a los gobiernos progresistas de América Latina es la “intensa movilización de los movimientos sociales, ya que, en esta coyuntura, la vía revolucionaria está descartada, y, de hecho, sólo interesaría a dos sectores: a la extrema derecha y a los fabricantes de armas.”

¿Para que serviría, entonces, la “intensa movilización” si son gobiernos que han adoptado el modelo gestionado por el gran capital?, ¿para reacomodar la explotación, ahora con el aval de las masas?, ¿para perpetuar a un caudillo comprometido con los intereses dominantes?, ¿o se cree que pueden devenir en gobiernos revolucionarios?

Sin cometer la imprudencia de afirmar que ahora (este momento) es posible la “vía revolucionaria”, ¿por qué descartar esa posibilidad? Ningún cambio verdadero en la Historia se ha hecho sin ese recurso. Los seudo líderes del llamado socialismo del Siglo XXI han tenido la habilidad de meter en un solo saco la vía revolucionaria (forma de lucha para la toma del poder) con los errores cometidos en el proceso mismo de construcción de la sociedad socialista, con lo cual han tirado al desagüe el agua sucia con la criatura.

Este no es un error ingenuo, tiene profundas repercusiones teóricas y prácticas en la marcha del pueblo por su liberación. Teóricas porque convalida los procesos eleccionarios como única forma de legitimar el poder del Estado y práctica porque condena a las masas a la reproducción cíclica de su miserable condición. Creo entender que los revolucionarios de nuestro tiempo saben que a la izquierda de los gobiernos “progresistas” sólo puede estar una alternativa revolucionaria, un auténtico gobierno socialista.

¿Por qué ser tan absolutos, entonces, en afirmar que la “vía revolucionaria” está descartada? ¿Y peor, que sólo les interesaría a dos sectores: la extrema derecha y los fabricantes de armas? ¿No es posible pensar que también les puede interesar a las mismas masas? ¿Por qué satanizar tan radicalmente esta posibilidad? Tanto más cuanto la misma lógica de toda la reflexión de Fray Betto en este artículo no encuentra salida ni política, ni económica al laberinto construido por los gobiernos del llamado socialismo del siglo XXI.

La guerra, dice un viejo aforismo político, no es sino la continuidad de la política por otros medios. En el Ecuador, por ejemplo, jamás la izquierda ha podido entender que para que esto se haga realidad había que construir primero un partido ideológico, sólido, orgánico, de cara a las masas, con una estructura flexible que le permita luchar en la legalidad cuando sea posible y pasar a la clandestinidad cuando sea necesario. Esta falencia ha hecho que la izquierda en el Ecuador nunca haya tenido peso para poner en peligro el sistema, habiendo sido apenas otra ficha de la estabilidad democrática burguesa y permitido que caudillos como Correa lleguen al poder.

Ese socialismo auténtico del que he hablado en líneas anteriores nada tiene que ver con el “socialismo real” de la ex Unión Soviética, es decir, con el estalinismo; hablo de la sociedad del Sumaw Kawsay Revolucionario, nueva teoría para construir una nueva realidad, otra civilización que entierre para siempre el actual sistema consumista “cuyas mercancías reciclables están impregnadas de fetichismo que valoran al consumidor y no al ciudadano… que introduce «valores» –como la competitividad y la mercantilización de todos los aspectos de la vida y la naturaleza– que refuerzan el individualismo y el conservadurismo.”

Palabras de un autor no marxista que nos llenan de fe y esperanza a quienes si profesamos esa ideología, ahora enriquecida con el pensamiento ancestral andino.

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Quito, 9 de febrero de 2015.

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EL PODER DE LA LOGICA

 

 

A mashi Rafael le encanta la lógica. Tanto le gusta que monta en cólera cuando su lógica no coincide con la del resto. Entonces ensaya una batería de epítetos que conmueven el mundo.

¿No se han fijado, por ejemplo, que se enciende cómo un fósforo cuando alguien afirma que no conviene explotar el Yasuní? Infantiles, tarados, bobos, limitaditos son los de menor peso, luego saca la artillería mayor hasta que sus contendientes caen a la lona, desde donde se ven obligados a ver la vida.

Si un adolecente malcriado escribe en los muros del internet que “hay que amarrar al loco de Carondelet”, adarga en ristre arremete contra los molinos virtuales con su aplastante lógica. No queda cuerpo con cabeza. Su lógica por arriba de todas. Si un asustado ciudadano levanta la mano para ensayar su lógica, el presidente le quita la razón y la palabra. No puede haber lógica contraria.

Por ejemplo, si yo sostengo que este gobierno se inscribe en la lógica de los intereses del capitalismo corporativista y que la infraestructura que el Estado construye es para favorecer el extractivismo de ese capital y que, frente a ese poder, su gobierno está arrodillado, corro el peligro de ser atacado ferozmente por la lógica presidencial, no de ser llamado a debatir con altura. Afortunadamente he aprendido que al presi le gusta discutir con los adolescentes malcriados y no con quienes planteamos cosas serias.

El presidente debe saber que la lógica, como todo en la vida, es relativa. La verdad es la suma de todas las aristas de la realidad, lo contrario es estalinismo, punto único, verdad uniformada.

Una cosa es, señor presidente, el poder de la lógica y otra, muy diferente, la lógica del poder.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 11, febrero, 2015, Quito

 

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¿QUÉ ES UNA BUDZA?

 

 

Budza, amigo lector, probablemente sea la raíz griega de la palabra puta, que la empleaban los atenienses para designar a un tipo de mujer venida de Mileto que se caracterizaba por su inteligencia, cultura y belleza. En la Grecia clásica el patriarcalismo monogámico ateniense ya le había asignado a la mujer el papel de madre y nodriza de sus hijos, habiéndole prohibido, inclusive, asistir a las fiestas que organizaban los hombres. A esas fiestas el varón invitaba a las budzas de Mileto a cambio de dinero para que amenizaran el jolgorio. No para tener sexo, sino para conversar sobre arte, estética, política. El sexo con las budzas era opcional, si ellas querían. Los hombres preferían los rubios mancebos adolescentes que también estaban invitados al convite.

“No vayan a cometer el error de juzgarme con el mismo rasero que a cualquier prostituta. Tuve de maestro a mi Papaíto. Cultivó mi instinto, me enseñó a usar los ocultos poderes de mi ser, a disfrutar el placer sin relacionarlo con el pecado. Hizo de mi una budza.”

Las matronas griegas no aceptaron que sus maridos tomaran en cuenta las opiniones de las budzas y comenzaron a despreciarlas. La palabra budza cambio a putza y luego, en el latin, se convirtió en el verbo putare que rodó por el decadente imperio romano hasta pasar a la Hispania en dónde se transformó en puta “con toda su carga de odio, con ese sesgo vidrioso de moralismo insultante. Puta como un chirlazo, puta madre, puta que te parió, la más ruin, la más infeliz palabra de todos los idiomas.”

Así cuento y reivindico el derecho de la mujer a disfrutar de su cuerpo en una pequeña novela titulada Balada triste de la budza y el guerrillero que la hipócrita moral de nuestro medio nunca ha tomado en cuenta.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 5/febrero/2015, Quito.

 

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¡INCREIBLE!

No lo podía creer. Veía al Presidente, con gesto solemne y ligeramente nervioso, lanzar una estocada a fondo a los memes malcriados que había encontrado en las letrinas del internet. ¡No podía creer que el Jefe de Estado inauguraba, oficialmente, la letrinización de la polémica en el Ecuador!

Los marxistas de manual que pululan en el gobierno le escogieron las excrecencias del descontento popular para que inaugure esta nueva etapa de la “lucha” por la revolución ciudadana. Adolecentes rebeldes que antes pintaban las paredes de la ciudad, ahora se expresan en las paredes de las redes sociales.

A ningún mandatario le vi alterarse por los grafitis y menos por el humor rebelde de los inconformes, unos con altura, otros con burda grosería. La vena estalinista de Correa hace que se meta en los retretes para purificar, con su lengua, el ambiente. De hoy en adelante, nadie que tenga un dedo de frente, será tomado en cuenta por Mashi Rafael. Si quiere ese honor tendrá que bajar a los excusados.

Es cierto que ahora los intelectuales tienen la boca cerrada, pero hay voces serias que sostienen tesis fundamentadas, las cuales deberían ser contestadas por el Presidente; pero es inútil. Un matón de barrio escoge a otro para pelear, no busca a un académico, ni a un intelectual. Le gusta resolver los conflictos a patadas, porque ese es su estilo.

¿Quién puede explicar por qué en ocho años no se han sentado bases para resolver el desempleo?, ¿por qué el sector productivo está estancado?, ¿por qué se miente sobre el cambio de la matriz productiva?, ¿por qué no hay una verdadera reforma agraria?

No hay respuestas; pero a un malcriado que ha escrito que Correa es un ladrón, le lanzan la jauría y forman un escándalo de padre y señor mío. ¡Santa madre!

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 28/enero/2015, Quito

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¿SECUESTRO O RETENCIÓN?

El Mashi Presidente ha entablado una polémica pública con el general González en torno al significado de los términos retención y secuestro. Defendiendo su punto de vista ha insultado a miles de ecuatorianos que sí hacemos una distinción entre los dos vocablos.

El español es un idioma flexible, cuyos términos sugieren, en orden de intensidad, una idea. No es como el alemán, o el mismo inglés, que son más exactos. Por ejemplo, si digo hogar, tengo una gama amplia de significados que van desde la idea precisa del sitio donde vive una familia hasta el de fuego o brasero, que nos recuerdan el origen del término. Si escribo una prosa poética tengo muchos recursos para describir el paisaje o los sentimientos, si quiero precisión, busco los términos exactos.

El verbo retener, en su acepción más precisa, significa “negativa de devolver algo”. Los policías sublevados se negaban a devolver al Presidente que, sin que nadie le invite, se fue a meter en el recinto; en cambio, el verbo secuestrar es sinónimo de raptar y raptar significa “llevarse a alguien con violencia o con engaño”, robarlo, para pedir algo por él. Los hechos del 30S están más cerca de la retención que del secuestro.

Hace cuatro años que el régimen nos quiere convencer de que hubo secuestro. No lo hubo. Que las circunstancias configuraron un escenario para el golpe de Estado, es otra cosa, pero no soy ignorante ni tampoco borrego. Lo que ahora está mal es que el general González declare que no se imaginaba que sus revelaciones iban a causar tanto revuelo. No se llega a General con la ingenuidad de un inocente.

Este libro da pie para preguntarnos: ¿por qué se vuelve a soplar sobre las cenizas?

El régimen debería preocuparse más de esto que de querer demostrar que hubo secuestro.

JORGE OVIEDO RUEDA

Publicado en:

La Hora, 21/enero/2015, Quito.

 

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