ODEBRECHT

            Lo que más me impacta del caso Odebrecht es la comprobación de que unos son los actores dinámicos de la corrupción y otros mera comparsa. Unos roban a manos llenas y otros no saben que les están robando la esperanza en sus mismas narices.

            Esta es una de las más serias limitaciones de la democracia occidental: la falta de transparencia en la cosa pública. No hay manera de controlar, desde ningún ángulo, lo que pasa en las altas esferas. ¡Que no vengan los socialcristianos, los socialdemócratas, los democristianos, los bucaramistas, los gutierristas a rasgarse ahora las vestiduras! Desde siempre el negocio de la política burguesa ha sido la corrupción.

            ¿Qué podía ser diferente en el caso de AP? Nada, ni una brizna. La burocracia dorada descubrió rápidamente que el discurso “revolucionario” de Correa era el mejor paraguas para la corruptela. Lo que no se explica es cómo un líder que dice representar una revolución dejó intactos los mecanismos de la corrupción. Ingenuidad no es, huele a complicidad.

            Porque no se trata de cambiar un nombre por otro. Igual roba mengano que zutano si colocados en los puestos claves del sistema de corrupción se dan cuenta que el premio es la impunidad. Lo histórico es destruir el sistema de corrupción. Nunca en nuestra historia se ha atacado el mal en esa profundidad. La cantaleta de la honestidad se ha convertido en el hipócrita discurso que encubre la cloaca. Para los de arriba, por supuesto. Un ladrón de gallinas será juzgado con todo el rigor de la ley.

            Entonces, ¿de qué democracia hablamos? Repare, amigo lector, que de no ser por el escándalo mundial de Odebrecht y por el Departamento de Justicia norteamericano, en el Ecuador habríamos seguido viviendo la beatífica paz de la falsa honestidad.

La Hora, 28-12-2016

 

 

 

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Una respuesta a ODEBRECHT

  1. José dijo:

    Ud. aqui se olvida del principal detalle, la concentración del poder es la que favorece la corrupción, estoy de acuerdo que en los gobiernos anteriores la había pero nunca como ahora, favorecida además por las limitaciones a la gestión de la Contraloría y a la desaparición de la Comisión de Control Cívico Contra la Corrupción. Se olvida Ud. además de la “metida de mano en la justicia” y la persecución a todos los periodistas la corrupción como los casos de Villavicencio y JImenez.
    Se olvida además de la falta de libertad de expresión y la limitación al derecho de asociación que ha conducido a la desaparición de la UNE, Fundación Pacha-Mama y la eventual desaparición de Acción Ecológica.
    Voy a terminar con la frase de Lord Acton: «El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente»

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