YO SOY…

            Yo soy un viajero del tiempo, vengo de una lejana galaxia que siendo enorme es tan solo un punto en la inmensidad de la obscuridad, vine porque la urgencia de la sangre me trajo. Estoy hecho de diminutas partículas locas que se comportan como les da la gana, unas veces para abrazar la libertad y otras la esclavitud de un sueño; como viajero no he parado nunca desde cuando la urgencia de la sangre de mi padre me reclamó, nadie se acuerda de mi rostro ni tampoco de mi nombre, pero de mi aliento todos porque siempre supe que más que la palabra importa la acción, soy pasajero al que todos despiden y al que pocos reciben porque soy como la luz que al pasar sólo deja el recuerdo de su resplandor, nada material viaja conmigo, nada corpóreo porque nada perdura tanto como el recuerdo. Soy un estado que vive en un perenne proceso de transformación a tal punto que siendo algo en un instante dejo de ser al siguiente y así, voy rodando a ser la transformación detenida para siempre pero nunca igual, como una flor en espiral que mientras más se abre más se concentra. Soy la conciencia de mi conciencia que saturada de ojos se mira a sí misma y a todo lo que me rodea, sin que para abrirme los ojos necesite la ayuda de nada ni de nadie. Fui ayer, soy hoy, seré mañana, nunca dejaré de ser porque siendo un instante soy una eternidad.

            A pesar de ser luz en movimiento habito en un punto azul del universo, lleno de líquida inmortalidad y de millones de gérmenes que mueren y nacen sin descanso. En ese punto tengo un techo debajo del cual suelo estirar mis andariegos huesos, desde ahí palpo con las húmedas papilas de mis sentidos todo lo que me rodea, distingo el mundo de arriba del de abajo, ausculto los abismos del corazón y me dimensiono en los laberintos inconmensurables del cerebro. Tiemblo con el rocío de los astros y grito con el sudor de los que sufren. Soy una gota que se multiplica en millones de partículas para dar de beber a los que tienen sed y también un mendrugo de pan que colma la mesa de los que mueren de hambre, soy un grito que no para de latir anunciando la nueva vida.

            Yo soy yo, me parezco a mí mismo y a todos porque todos se concentran en mi como los fuegos en el sol, como las gotas de agua en la lluvia, como los granos de arena en el desierto y, sin embargo, soy distinto de todos porque una gota no se parece a otra, ni un fuego a otro fuego ni un grano de arena a otro grano. Juntos somos uno pero somos uno en el juntos indivisible. Así voy, viajando en el conjunto que nos lleva al fin infinito de lo desconocido.

            Nací sin piel, por eso se concentran en mi cuerpo todos los fríos de la humanidad y también de los animales desamparados, corre por mis arterias la sangre vegetal de los bosques y en las cavernas líquidas de mis ojos reposan todos los paisajes de la imaginación. Voy alegre pero las penas del mundo se juntan en mis dedos y nada las esfuma, voy alegre pero se que la tristeza es pasajera. El camino escogido está sembrado de zarzas pero ni ellas ni nadie pueden detener mi marcha. Yo estoy yendo y aunque me falta para llegar, llegaré y entonces la luz derrotará a la tristeza.

            Me deben creer, porque estoy regresando del futuro…

18-12-2018

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