REQUIEM POR LOS NIÑOS DEL FUTURO

Nací en pleno corazón del siglo XX. Crecí en el mundo mágico de la televisión, de esa bola inteligente que los rusos llamaban sputnik, de la huella en la luna, de las computadoras prodigiosas, de la oveja Dolly, de la conquista del genoma humano, del desarrollo portentoso de la robótica, del trasplante de corazón, de la música de los Beatles, de las armas atómicas, del microondas, del teléfono celular y de la nanotecnología. Un mundo maravilloso que ni la imaginación de Jonathan Swift ni la de Lewis Carrol juntas podrían superar. Tiempo de revolución también, en el que figuras como las de Lenin, Mao Tse Tung, Ho Chi Ming, Fidel Castro o el Che Guevara  nos hacían soñar que un mundo mejor estaba a la vuelta de la esquina. Pese a toda esta maravilla, el presente que ahora tenemos nada tiene que ver con el futuro que soñábamos cuando éramos jóvenes, si, porque el presente de ahora es el futuro de ayer.

            Lo primero que hay que resaltar es que la desigualdad en el mundo, lejos de superarse, lo que ha hecho es profundizarse. Lo mismo para las naciones como para los individuos. Las naciones del primer mundo, que son las más poderosas, se encuentran a enorme distancia de las llamadas del tercer mundo. Si sólo tomamos en cuenta el per cápita promedio de las naciones desarrolladas con el promedio de las no desarrolladas encontraremos una diferencia abismal que supera el mil por ciento. Esa diferencia esconde desigualdades que van desde la ignorancia hasta el hambre extrema, pasando por la delincuencia, la falta de oportunidades, la violencia y todos los males que caracterizan al mundo de la pobreza. Lo espantoso de esta situación es que las maravillas del desarrollo científico y tecnológico, con las cuales creció mi generación, en lugar de liberar a la humanidad han servido para acentuar la esclavitud de las masas a nivel planetario. Jamás tendremos un mundo libre mientras sólo el dos por ciento de la humanidad acumule la riquezade todos.

            Los revolucionarios del siglo XX no estuvieron equivocados. Cuando apuntaron sus armas ideológicas contra el imperialismo estuvieron haciendo lo correcto. Sabían que el proceso indetenible de la acumulación capitalista devendría en la conformación de poderosas élites que terminarían dominando el mundo. Hoy vivimos la confirmación plena de esos pronósticos. Una élite mega poderosa controla el capitalismo corporativo mundial y su sobrevivencia depende de la explotación de las reservas de recursos naturales que quedan a lo largo y ancho del planeta. Para esa élite no cuentan las naciones pobres ni les importa un comino sus poblaciones. Asia, África, América Latina están bajo el peso aplastante de su poder. No hay fuerza capaz de oponerse al mismo.

            Esto, ¿qué significa? Significa la ciega explotación de los recursos naturales direccionada principalmente a dos niveles, el minero y el forestal. La explotación petrolera es, a estas alturas, una explotación estratégica pero residual, cada vez más. En términos concretos significa el aumento del calentamiento global que no es sino una consecuencia de la deforestación y de la explotación minera a gran escala. El “fracking”como método de extracción petrolera contribuye a la debacle. Este método actúa contra el agua pura que necesitamos los seres humanos para la vida.

            El fracking es un método de extracción petrolera que fractura las capas donde está contenido el petróleo, pero esa fractura se la hace por medio del agua mezclada con arena y otros productos químicos altamente contaminantes. El agua contaminada que se envía a las profundidades de la tierra regresa  todavía más contaminada imposible de ser recuperada para cualquier uso. Las empresas la vuelven a enterrar y ahí se acrecienta el peligro, porque por medio de filtraciones se contaminan los mantos freáticos subterráneos que son las reservas que tenemos para el futuro. La minería a gran escala que afecta los ríos y la deforestación creciente que aleja las lluvias, en el transcurso de los próximos cincuenta años nos dejarán sin agua apta para el consumo. O mejor, harán del agua un elemento más valioso que el oro o el petróleo.

            Las guerras futuras serán por el agua y como ha sucedido siempre serán los poderosos los que disfruten del privilegio de su consumo. Las naciones pobres y sus habitantes moriremos desed. No es una exageración. Los niños de mediados de este siglo no conocerán el placer de nadar en un riachuelo y ni siquiera la dicha de disfrutar de un vaso de agua pura. Los viejos no se podrán ni bañar con la lluvia porque estará ácida de químicos y contaminantes. Las partes del planeta dónde se conserven fuentes de agua estarán en manos de las naciones poderosas y de sus millonarios. Será dramáticamente cierto aquello de que moriremos de sed junto a la fuente, porque la irracionalidad de las élites se está dando ahora el lujo de envenenar esa fuente.

            Otra forma de vida es necesaria queno la obtendremos si no revolucionamos la economía. El consumo masivo de valores de cambio (mercancías) nos está asfixiando. Es urgente comenzar a ver a la naturaleza como a un ser vivo que no puede ser explotada irracionalmente. Lo que le hagamos a ella, nos estamos haciendo a nosotros mismos.

12-12-21018

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a REQUIEM POR LOS NIÑOS DEL FUTURO

  1. José dijo:

    Un artículo más o menos correcto que sin embargo se olvida de lo fundamental:
    1. El agua no es el problema funademental, si hubiera suficiente energía hasta el agua más contaminada puede depurararse, el agua salada desalinizarse, etc; por consiguiente el problema fundamental sigue siendo la energía.
    2. El calentamiento global que sólo es negado por locos como Trump tiene multiples causas y no solo las que Ud. señala pero todas tienen como causa raíz el excesivo consumo y eso no se debe sólo a las “élites” como Ud. señala sino a que hay como 2000 millones de pobres en el mundo y el resto entre los que estamos Ud., yo y todos los que leen este blog consumimos demasiado y somos demasiados y cada vez somos más. Ud. tiene razón en su pesimismo, cuando seamos 10000 millones en el mundo el calentamiento global del mundo habrá arribado a un desastre irreversible (mire en internet el documental 10000 millones).
    3. Las “guerras por el agua” no ocurriran, lo que ocurrirá y seguirá ocurriendo serán guerras civiles locales como en Siria y migraciones masivas que serán detenidas manu-militari; los estados perifericos desapareceran o se debilitarán tanto que no estarán en posición de oponerse a los estados centrales que se limitarán a contrarrestar las migraciones masivas. A los estados periféricos les será beneficioso favorecer las migraciones porque disminuirán su población como hace Venezuela.
    Saludos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s